Volver a la categoria Mujeres Ver todas las categorias

Libre de un camino peligroso
Había algo que Dios quería que yo le confesara a Rick Warren, pero estaba haciendo lo mejor que podía para evitarlo. Rick y yo habíamos pasado juntos lo mejor de la tarde, y así que el día se terminaba, empecé a pensar que yo ya estaba "fuera de peligro". Habíamos terminado de guardar una grabación y pensé que ya íbamos a salir del estudio cuando Rick dijo que quería grabar sobre un segundo tema: “Qué hacer cuando un líder del equipo tiene un fracaso moral”.Fue un momento particularmente irónico, porque lo que Dios quería que yo le contara a Rick tenía que ver con mi propio fracaso moral con respecto a la pornografía en Internet. Todo el día estuve recibiendo ese sentido de convicción, pero ahora la presión del Espíritu Santo era inaguantable. Mientras todavía estábamos armando el paquete, yo seguía discutiendo con Dios: "¿Realmente quieres que le cuente? Te prometo que jamás volveré a hacerlo si tú me libras de hacer esto".Justo cuando yo estaba pensando esto, Rick tomó su celular y llamó a su esposa, Kay. Espontáneamente, él le dijo que quería invitarme a cenar y le preguntó si estaba bien que él volvería a casa un poco más tarde. En ese punto, yo tenía la total convicción. Sabía que tenía que contarle a Rick, y que Dios no me dejaría ir hasta que lo hiciera. Así que, luego de cenar, confesé mi pecado oculto.Le dije que no quería quedarme atrapado en la cueva de la pornografía; que sabía que eso podía destruir potencialmente mi vida, y mi ministerio.
Yo quería estar fuera de este círculo pecaminoso, pero necesitaba ayuda.
Rick, inmediatamente me aconsejó, y establecimos métodos de responsabilidad para ayudarme a permanecer limpio, métodos que luego fueron formalizados por mi supervisor inmediato. Te imaginas el alivio que tuve esa noche. Además, el hecho de saber que tendría que reportar mi progreso a Rick, llegó a ser un fuerte elemento disuasivo para no volver a tropezar con ese pecado sexual.Te confieso esto hoy, porque quiero que sepas que no estás solo. Hace algunas semanas realizamos una encuesta confidencial en nuestra página de Internet www.pastors.com y los resultados sugieren que una cantidad significativa de líderes podría estar luchando con la pornografía de Internet. Es un problema desenfrenado dentro de la iglesia, y en el liderazgo de la Iglesia.Si eres como yo, probablemente nunca comprarías material pornográfico, pero la facilidad y la ambigua privacidad de la pornografía en Internet, me absorbió tan rápida y profundamente como es imposible de imaginar.Si estás luchando en este terreno, finalmente tendrá que ser Cristo en ti el que cambie tu deseo desde adentro hacia fuera. Él hace esto con la fuerza de su amor, y logra que no quieras sucumbir ante la tentación.Creo que la obra de Cristo en tu vida incluye dos pasos muy prácticos que debes dar mientras Dios te libera de este pecado:
1. Debes confesarlo a alguien.Por un momento pensé que podía manejarlo por mí mismo. Francamente, ¿quién quiere admitir esta clase de pecado? Con mis años de creyente pensé que podía imaginar alguna forma de salir de esto.Pero seguía cayendo en un ciclo de desesperación, tal vez te suene familiar, ¿no? Incliné mi rostro delante de Dios, juré que nunca más volvería a hacerlo. Pero luego me convencía a mí mismo que una última vez no me lastimaría, y rápidamente caía nuevamente en el espinoso camino de la pornografía que apesta en la Web en todo el mundo.Yo no era lo suficientemente inteligente como para evitar toda la pornografía de la Internet, pero tenía el conocimiento suficiente como para saber que necesitaba ayuda para salir de la arena movediza. No te engañes: Dios no puede ser burlado. Un hombre cosecha lo que siembra, y lo que tú haces en la oscuridad un día lo gritarán desde las azoteas.El hecho de confesar despoja el poder del pecado. La Biblia enseña claramente que mientras tus pecados permanezcan en oscuridad, tendrán sobre ti un poder descontrolado. Puedo testificar que el hecho de traer a la luz tus problemas con pornografía, realmente harás disminuir ese dominio.Entiéndeme claramente, no estoy diciendo que ya no lucharé con la tentación, sino que ahora que mis tentaciones están al descubierto –las voces lejanas del pecado son más fáciles de ignorar– y desde que mi pecado ha sido expuesto, confesado y perdonado, ya no tengo que preocuparme por mantener una reputación en lugar de pedir ayuda.Hay una segunda razón para confesar: es el primer paso para ser sanado de esta conducta pecaminosa. Santiago 5:16 dice: "Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados...".
2. Debes hacerte responsable ante alguien. Confesar no quiere decir que seremos libres de las tentaciones para siempre, y esa es la razón por la que tienes que establecer un compañero ante el que tengas la obligación de dar cuenta. Hay una variedad de formas que pueden ayudarte a hacerte responsable: uno a uno, un pequeño grupo de oración, tu líder, tu esposa, poniendo límites en tu computadora.Yo uso todos los métodos existentes, y te aconsejo que también hagas lo mismo, porque seguramente quieres encerrarte a ti mismo dentro de una buena conducta, aun antes de que Dios cambie tu forma de deseo de tal manera que no quieras más tener acceso a esta pornografía.En la forma uno a uno, he tratado con varios amigos y ha sido muy fácil para mí. Mi actual supervisor en esta responsabilidad es un amigo llamado Pablo, que es un hombre cristiano, muy amable, pero un duro ex lugarteniente de la Armada.Una vez al mes, invito a Pablo para que revise mi caché de Internet, y vea qué sitios he visitado.Mi esposa también es una aliada en esta batalla. Silvina bloquea mi computadora y no me da las claves para entrar. Esto significa que la mayoría de los sitios pornográficos están bloqueados porque mi esposa ha hecho que la computadora los reconozca como tales. También, sí, esto fue vergonzoso, le di una lista de las direcciones de Internet con los sitios pornográficos que yo acostumbraba visitar.Ella creó bloqueos específicos para estos sitios, de tal manera que ya no podía más acceder a ellos. Una vez más, esto eliminó en gran parte mi tentación. Ahora me sentía muy cómodo usando mi propia computadora, pero nervioso cuando usaba una computadora desprotegida. Estoy feliz por los bloqueos que puso mi esposa.
Y ahora Dios ha cambiado mis deseos. No lo hizo de la noche a la mañana –pudo haberlo hecho: Dios es poderoso para hacerlo– pero Dios fue cambiando lentamente mi forma de desear, y pasé de un deseo ilícito a un deseo de agradarle.
Por el camino, Él me mostró que mi uso de pornografía tenía menos que ver con el sexo y la lujuria, y más que ver con la ira y la actitud pecaminosa del libre albedrío.Si luchas con la pornografía de Internet, por favor consigue ayuda. Tu vida es por mucho demasiado importante como para permitir que este persistente pecado la destruya.Y recuerda: Nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse (Lucas 12:2). Tarde o temprano la máscara caerá y tu verdadero rostro será conocido.

Fuente: vidanuevaparaelmundo.org.mx