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Los niños y los adolescentes buscan la aprobación y el cariño de sus familiares y de las personas que los rodean. En esta búsqueda de aprobación, tratan de encontrar amistades con quienes compartir sus inquietudes, ponen todas sus energías para ser aceptados, pero en ocasiones estas amistades experimentan o hacen uso de alcohol y otras drogas que representan "el pase de entrada", el requisito de admisión para demostrar que no son "cobardes", que pueden hacer lo que hacen los demás y que son "dignos" de pertenecer al grupo.En la medida en que los niños se acercan a la adolescencia nada parece imposible, ninguna situación parece tener riesgos, todo es nuevo y requiere ser explorado. Aventurarse en lo desconocido para enfrentar nuevos retos, ganar experiencia y crecer, llegar a ser un adulto experimentado y decidido, se convierte en su objetivo principal. En esta etapa algunos adolescentes toman más riesgos que otros sin tener la habilidad para establecer límites, para observar las normas y valores que conducen a un crecimiento sano y equilibrado.Con la idea de que todo lo puede, el adolescente, se muestra dispuesto a aceptar distintos retos, quiere experimentar todo y demostrar que puede controlar cualquier eventualidad que se le presente, aunque esta actitud incluya hacer uso de bebidas alcohólicas, fumar y "probar" también drogas ilícitas, en tanto que su sentimiento de omnipotencia "le dice" que puede vencer todas las dificultades. Es conocido por la mayoría de las personas que la drogadicción tiene su inicio en la adolescencia. Esta etapa de desarrollo está vinculada con el proceso normal de crecimiento, de experimentación de nuevas conductas, la búsqueda de la identidad, la autoafirmación, el desarrollo de nuevas relaciones fuera del ámbito familiar, e incluso de actitudes como la rebeldía o la dependencia extrema. Durante este período, el adolescente se reúne con sus amigos en la búsqueda de intereses comunes, en la búsqueda de aceptación por un grupo social diferente al de su familia y con la intención de encontrar respuestas a sus inquietudes interiores. Establece comunicación con un grupo de seres humanos de su misma edad, que hablan un lenguaje semejante al suyo y que comparten con él un interés por modificar valores y actitudes familiares y sociales que le parecen inapropiadas o anacrónicas. Su grupo de amigos tiene gran importancia para él, y a su vez, el grupo ejerce una gran influencia en las decisiones que puede tomar, aunque no siempre sean las más adecuadas para su desarrollo emocional.Una de las causas que ejemplifican el inicio de una adicción es la curiosidad propia del adolescente que en su afán de explorar lo desconocido y adquirir nuevas experiencias, lo lleva a experimentar lo que se siente al usar drogas, llámense pastillas, alcohol, tabaco, estimulantes o tranquilizantes que buscará en la calle, a la salida de las escuelas o por medio del grupo de amigos. Si continúa en este tipo de conducta, es posible que empiece a utilizar una o más drogas. En las historias clínicas de farmacodependientes que han acudido a solicitar tratamiento, se ha encontrado que muchos de ellos han tenido experiencias desagradables en su infancia como rechazo por parte de uno o ambos padres, exigencias desproporcionadas en cuanto a su conducta y rendimiento escolar, obediencia y ocupación del tiempo libre. También se ha reportado maltrato infantil, violencia intrafamiliar, amenazas, menosprecio de sus capacidades, críticas y burlas constantes sobre su apariencia y torpeza para conducirse en situaciones sociales.Se ha demostrado que los padres comprensivos y afectuosos que muestran una sincera preocupación por lo que le sucede al niño o al adolescente, que valoran y aceptan de manera genuina las capacidades de sus hijos, que manifiestan apoyo a sus hijos en situaciones difíciles, que comparten su tiempo con ellos y que fijan límites flexibles de acuerdo a cada ocasión, tienen menores probabilidades de que exista un problema de adicciones en el ámbito familiar.
Actualmente sabemos que el consumo de drogas entre niños y adolescentes aumenta día a día. Es frecuente observar en las calles a menores de 10 años haciendo uso de inhalables, fumando cigarros o ingiriendo bebidas alcohólicas; este tipo de comportamiento señala que estas sustancias se pueden convertir en los amos de su pensamiento y en los tiranos de su vida. Muchos de los niños y jóvenes que utilizan drogas se angustian secretamente y se aíslan de su familia porque se sienten avergonzados o temerosos de pedir ayuda.El uso y abuso de drogas es una enfermedad en la que intervienen muchas causas, pero entre ellas se identifican las hereditarias, las individuales, familiares y sociales; por este motivo la dependencia a las drogas representa en ocasiones una forma de "escape" de las presiones diarias, de la información contradictoria, de la falta de comunicación familiar y del poco conocimiento que tenemos sobre los daños físicos y mentales que pueden provocar.En nuestro medio social existe poca información o información distorsionada sobre las drogas y sus efectos, esta escasa preocupación por informar y educar sobre temas de salud mental, hace que tengamos una visión equivocada sobre las drogas y también pretende pasar por alto el hecho de que muchos niños y jóvenes ya conocen estas sustancias y la forma en que se utilizan.Evitamos hablar de temas como la drogadicción debido a que nos genera un gran temor y como consecuencia, en nuestras familias se da una tendencia a negar la realidad social y familiar en que vivimos, hacemos lo imposible para negar problemas que no sabemos como solucionar porque no nos han preparado para ello; pero sobre todo, existe una "ceguera" emocional cuando uno de los miembros de nuestra familia tiene un problema de salud mental, de alcoholismo o drogadicción. Existen muchas razones que nos llevan a "esconder" o a "ocultar" una situación que socialmente no es bien vista, que se considera como un vicio o una aberración, y nosotros mismos como amigos o familiares de una persona enferma, buscamos varias formas de evitar que los demás se enteren de que somos sus parientes o que tenemos lazos de amistad con este enfermo.En el pasaje de la niñez a la adolescencia, la falta de comunicación, los cambios en la vida emocional, el temor, la frustración, ansiedad y depresión, son tan sólo algunas situaciones que los jóvenes tienen que enfrentar solos si no tienen un guía que pueda orientarlos. Educar en Salud Mental, realizar actividades de detección temprana en casos de adicciones, reforzar los programas de tratamiento y aumentar la calidad de los servicios, son algunos de los propósitos que debemos enfrentar de manera conjunta los padres de familia y los profesionales en adicciones.
Los adolescentes pueden estar envueltos en varias formas con el alcohol y las drogas legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante la adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes hacia los problemas que otros experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas luego. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas, o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.
La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sentirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas incluyen aquéllos: con un historial familiar de abuso de substancias, que están deprimidos, que sienten poco amor propio o autoestima, y que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.
Los adolescentes abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por receta médica, los inhalantes (vapores de las pegas, aerosoles y solventes) y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales de mayor uso común son la marihuana (pot.), los estimulantes (cocaína, "crack" y "speed"), LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (éctasis). El uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. La edad promedio del que usa marihuana por vez primera es 14, y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12. El uso de la marihuana y el alcohol en la escuela superior (secundaria) se ha convertido en algo común.
El uso de las drogas esta asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio. Los padres pueden ayudar en la educación a temprana edad acerca de las drogas, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo y reconociendo desde el las otras comienzo si hay problemas desarrollándose.
Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir: Físicas: fatiga, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente. Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión y una falta general de interés.Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con la familia. Escuela: interés decreciente, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina. Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.
Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas. Los padres pueden reconocer las señales de problemas pero no se espera que ellos hagan el diagnóstico. Una manera eficaz para los padres demostrar su preocupación y afecto por el adolescente es discutir francamente con éste el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de las otras drogas.

Fuente: vidanuevaparaelmundo.org.mx