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En el capítulo anterior hemos estado tratando la cuestión en si de la conducta homosexual y sus principales causas, así como el punto en que se encuentra en el momento actual esta cuestión. En este vamos a tratar el tema de lo que esta conducta está representando en la sociedad actual.Solo a modo de introducción, recomiendo al lector la lectura del capítulo Romanos 1, en el que la cuestión aparece relacionada con la rebeldía del hombre hacia los designios de un Dios al que conoce, pero al que no quiere reconocer, prefiriendo alternativas idolátricas. Antecedentes históricos de conducta homosexual.- Si nos remontamos en la historia encontramos que en las antiguas civilizaciones del medio oriente existieron prácticas homosexuales tanto masculinas como femeninas que estaban relacionadas con celebraciones religiosas idolátricas. Algunas de ellas, en forma de prostitución tanto femenina como masculina, se encuentran en la Biblia calificadas como “abominaciones”, es decir, conductas y practicas repugnantes contrarias a la moral que Dios quiere establecer para su pueblo, así como del proyecto existencial que tiene para sus criaturas. Las conductas abominables no eran exclusivamente de orden sexual, aunque si primordialmente, porque muchas ceremonias paganas desembocaban en orgías, en las que se practicaban todo tipo de perversiones desde el incesto (relaciones sexuales en el entorno familiar de primer grado), zoofilia (relaciones sexuales con animales), pedofilia (relaciones sexuales con niños), pero también sacrificios rituales humanos, brujería, adivinación, hechicerías, encantamientos, espiritismo, (Dt. 18:9-12), el travestismo (Dt. 22:5), la prostitución (Dt. 23:18), etc. Si tomamos la Biblia, de momento como un tratado que refleja la historia de algunos pueblos, esas conductas eran habituales entre los cananeos, según Lev. 20:23, y una de las razones por las que fueron destruidos como naciones y pueblos por el juicio de Dios. De momento dejaremos el caso de Sodoma y Gomorra para tratarlo más ampliamente en el contexto del capítulo de La Conducta Homosexual y la Biblia. Pero uno de los engaños más extendidos, es la afirmación de que la homosexualidad ha sido aceptada en la historia de la humanidad, desde tiempos ancestrales, como una conducta normal sana equivalente en la consideración de la relación heterosexual. Algunos de los que propagan esta idea citan que, por ejemplo, era una práctica corriente en la Grecia Clásica. Pero los antropólogos declaran que esto solo ha sido cierto en sociedades muy concretas y cerradas y durante un breve período de tiempo, bajo condiciones muy determinadas, y que enseguida prevaleció la consideración de que era una conducta depravada y pervertida. Es cierto que en la Grecia clásica algunos de los más famosos filósofos fueron victimas de violaciones homosexuales, como Sócrates y Platón. Pero ni ellos estos fueron homosexuales, ni tolerantes con esa conducta, la cual describieron como la experiencia más degradante y denigrante de su vida. Y las leyes griegas prohibían la homosexualidad. Platón escribió al respecto: ¿Quien en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiese tal conducta? Y definió las relaciones homosexuales como: “relaciones contra natura” (gr. para phisin). Es cierto que durante un cierto tiempo de la historia griega, una elite minoritaria intelectual promovió relaciones de homosexualidad pederasta, en las que con el pretexto de enseñarles sabiduría, se abusaba sexualmente de niños de 12 a 14 años (ellos no tenían conciencia del abuso, sino que lo veían como una forma de aprendizaje y transmisión del conocimiento del maestro a sus alumnos), y aunque hay expertos mencionan que esta práctica consistía en tocamientos y excluía la penetración de forma general, lo cual no excluye que algunos se excediesen y practicasen las relaciones sexuales completas, lo que parece estar documentado. Sea como fuere, esta costumbre, en mi opinión, degenerada tenía sus reglas, por más que nos choquen en nuestros días, y así este tipo de relación homosexual no se veía entonces como tal, siempre que el adulto tuviese más de 25 años y el menor la que antes hemos indicado. Sin embargo mantener una relación homosexual entre adultos ó con jóvenes de más edad era contemplada como un vicio contra-natura y una conducta propia de degenerados. Con todo las orgías y desordenes sexuales ligados a los cultos idolátricos eran frecuentes, así como las borracheras y orgías desenfrenadas en las que muchos de ellos acababan durante las celebraciones festivas de las divinidades. No es extraño que la Biblia diga que el corazón de Pablo, cuando llegó a Atenas y vio a la ciudad sumida en la idolatría, con todo lo que aquello llevaba aparejado, nos diga que su corazón se deshacía dentro de él. (Hech. 17:16). En Roma, también la homosexualidad estaba condenada por las leyes morales de Augusto, y su práctica se consideraba como una perversión. De hecho, todas las sociedades históricas con cierto grado de civilización y desarrollo estructurado condenaron las prácticas homosexuales como contrarias a la naturaleza del ser humano, y las denunciaron como repugnantes con mayor ó menor contundencia, y en esa medida los practicantes fueron igualmente juzgados por la sociedad como inmorales, cuando no condenados a severas penas que en ocasiones llegaban a la pena de muerte.Pero además podemos afirmar que en ningún caso la homosexualidad tuvo a lo largo de la historia un planteamiento de desafío organizado y planificado como al que hoy estamos asistiendo, y del que vamos a tratar con más profundidad en este capítulo.Un breve análisis del marco histórico para comprender la situación actual.- Enfocar esta cuestión nos va a obligar a tratar otras que corren paralelas, e incluso entrar en términos políticos, porque ¿Qué es la sociedad sino un conjunto de valores políticos? Es cierto que no vamos a poder entrar con profundidad a todas las cuestiones que están en juego, y de las que “el hecho homosexual” solo es una de ellas, pero me gustaría enfocar una idea general antes de entrar en aspectos más particulares. ¿Por qué suceden ciertas cosas? O como se pregunta el salmista en el Salmo 2: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Los reyes de la tierra y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido diciendo: Rompamos sus ligaduras, echemos de nosotros sus lazos”. Los que vivimos hoy en el mundo, aunque no nos damos cuenta, también estamos escribiendo páginas de la historia. A muchas personas les resulta fácil entender sucesos y acontecimientos que se produjeron en el pasado cuando los estudian con una perspectiva histórica, pero a menudo son incapaces de ver la historia que están a su vez escribiendo cada día y de la que están participando. Es como cuando vemos a un hijo todos los días, que no nos damos cuenta de su crecimiento, hasta que alguien que hace tiempo que no lo ve y lo encuentra tan cambiado que nos hace ver los cambios producidos. Me gustaría que el lector pudiese encontrar, a pesar de toda la síntesis que permite un estudio como este, algunas claves de lo que está sucediendo, y de los intereses que están en juego a nuestro alrededor. Para ello voy a hacer un rapidísimo vuelo histórico y aunque con más extensión muchas cosas serían matizables y necesitarían explicaciones adicionales, creo que una sencilla síntesis podría ser suficiente para nuestro propósito. Pero sobre todo quiero destacar el importante papel e influencia que las Sagradas Escrituras han tenido en el desarrollo de la cultura occidental a la que pertenecemos, y cuya influencia ha impregnado gran parte del mundo.Después de la vida de Jesucristo, y del nacimiento de la Iglesia cristiana, sus seguidores, aun dentro de la gran diversidad doctrinal de los dos primeros siglos de nuestra era, produjeron en su tiempo una revolución moral y social en que los valores morales y familiares fueron vividos y extendidos en medio de las sociedades paganas. Las consideraciones de virtud ó inmoralidad se ajustaron a modelos que pretendían, aunque no siempre se correspondían, con contenidos de las Sagradas Escrituras, a las que los apologistas apelaban para difundir sus planteamientos éticos, sociales y morales. Los que se consideraban cristianos, independiente de la absoluta identificación teológica ó dentro de la discrepancia doctrinal más ó menos importante ó incluso irreconciliable, llegaron unos y otros, digamos ortodoxos y herejes a compartir, vivir, impulsar y divulgar modelos bastante semejantes. Así, valores como la honradez, la sinceridad, la solidaridad, la laboriosidad fueron considerados como “buenos”, y sus antítesis eran calificados socialmente como “malos”, rechazables ó sancionables. En materia familiar, la familia monógama indisoluble, las relaciones conyugales y paterno-filiales establecían una serie de obligaciones mutuas inherentes al vínculo. Hubo una repulsa común hacia las prácticas ligadas a las orgías paganas, como la homosexualidad, la prostitución, la pederastia, la zoofilia, el incesto, etc. que se consideraron como conductas execrables y condenables. En otros ámbitos, el respeto a la vida, puso calificativos negativos a muchas formas de violencia y explotación (Esclavitud, venganza, el rechazo de los hijos no queridos, principalmente las niñas, que en la cultura grecolatina podían ser expuestos, etc.). La fuente común apelada para el rechazo de todas estas conductas eran los contenidos de las Sagradas Escrituras. La reacción a esa acción beneficiosa del Evangelio, vino sobre todo a partir del siglo IV, con el acceso y la infiltración de masas paganas en las estructuras cristianas, llegando a ocupar importantes papeles dentro de las iglesias cristianas, que introdujeron no solo gran parte de sus practicas idolátricas, sino también sus actitudes en materia de represión, violencia, relajación moral, etc. La relajación aumentó en la misma proporción en la que las Sagradas Escrituras perdían su papel protagonista en la lectura e instrucción de los fieles, y eran sustituidas por tradiciones, filosofías y razonamientos. Este estado de cosas produjo un retroceso moral de enormes consecuencias en los siguientes siglos, que asentado de arriba abajo, donde las esferas de las constituidas de un poder religioso omnipotente en torno al papado, sobre todo en la Europa occidental, llegaron a convertir a la Edad Media en uno de los períodos más oscuros de la historia, bajo el punto de vista de la moralidad.Movimientos espontáneos como los valdenses (siglo XII), cataros ó albigenses (siglos XII y XIII) que denunciaban la corrupción y la inmoralidad, y promovían otros valores cristianos acordes a las Escrituras fueron aplastados por la violencia de las armas y la persecución. La represión desembocó en la prohibición de leer las Sagradas Escrituras en la lengua romance bajo la amenaza de ser sometido a un proceso por el tribunal de la Inquisición y padecer crueles penas. Únicamente se permitía la tenencia y lectura en latín, una lengua que prácticamente solo entendía el clero y muy pocos elementos de la nobleza. Unos y otros estaban sujetos por un interés mutuo, que sujetaba todas las sus posiciones sociales a las determinaciones del Papa. En este orden de cosas, y en el plano moral hubo ocasiones en que Roma era un auténtico prostíbulo en el que convivían los papas con las prostitutas y los hijos que tenían heredaban las dignidades eclesiásticas (por llamarlas de alguna manera), y coexistía todo tipo de trasgresión sexual y moral.En siglo XVI, la reforma iniciada por Lutero tuvo la importancia de traer las Sagradas Escrituras a los idiomas de los ciudadanos contando con la inestimable ayuda de un invento que acababa de revolucionar el mundo: la imprenta. Gutemberg, en el siglo XV presenta un invento que permite hacer copias con mucha rapidez y más claras de leer. El primer libro impreso con este “revolucionario” sistema fue una Biblia en lengua latina. Pero la imprenta abrió la puerta a que las Escrituras pudieran difundirse con más rapidez que sus perseguidores en destruirlas. El gran triunfo de la Reforma consistió en devolver la Biblia a la gente del pueblo rescatándola del secuestro eclesiástico romano. Un regreso a la lectura, meditación, estudio y práctica de los valores espirituales, sociales y morales contenidos en ellas. Con este faro se pudieron romper las fuertes cadenas religiosas que tenían sujetas a las personas a un sistema religioso no solo falso en la mayoría de sus presupuestos, sino corrupto e inmoral. En el siglo XVII los contenidos de las Escrituras volvían a alumbrar con fuerza y mucha gente podía gozarse de encontrar en ellas la guía de Dios, la salvación y el consuelo. Nuevamente aquella moral cristiana impregnó las sociedades occidentales donde la Reforma logro subsistir y, aún con las evidentes discrepancias doctrinales algunas verdaderamente importantes entre los diversos grupos que surgieron de la misma manera que había sucedido en los siglos II al IV, trajeron a la sociedad unos valores morales bastante comunes en aquellas cuestiones relativas a la estructura de la familia, las relaciones sexuales, los valores de relación entre cónyuges, padres e hijos, etc. Estos conceptos bastante uniformes en el fondo han sido igualmente la base de la civilización y del desarrollo social al que hemos devenido desde entonces y hasta nuestros días en lo que llamamos cultura occidental. Pero a la vez tuvo una gran influencia también en otras sociedades y países, en la medida en que la interrelación económica y social se producía.En los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del XIX, surgieron diversos movimientos de carácter pietista que llevaron a conservar y promover estos valores de una forma singular. Con todo las Escrituras aun estaban bastante restringidas en cuanto a su distribución masiva. Se necesitaba que la gente pudiese adquirirlas a bajo precio y además supiese leer y tuviese una cierta instrucción para comprenderlas. Esto produjo una verdadera revolución cultural contra el analfabetismo y con el nacimiento de las Sociedades Bíblicas se canalizaban fondos y trabajaban organizadamente para la distribución de las Escrituras a muchos idiomas y países por todo el mundo. No es de extrañar que estas entidades fuesen condenadas y demonizadas por el papado, que había prohibido la lectura de las mismas al pueblo, así como había determinado en el Concilio de Trento que únicamente la Vulgata en lengua latina era la versión autorizada en aquellos países donde la represión de la Inquisición seguía operativa, y ello siempre y cuando contase con notas explicativas de la interpretación infalible romana, condenando al anatema en lo espiritual y toda suerte de abusos incluido el martirio a los que leyesen otras versiones ó discutiesen el contenido de las notas.A través de las Sagradas Escrituras, en los países protestantes fue contundente la condena del adulterio, de la fornicación, la borrachera, la estafa, el robo, y en sentido positivo se promovía la fidelidad conyugal, se reforzaba el papel de los padres y el respeto debido de parte de los hijos, se apreciaban valores como la solidaridad, nacían organizaciones promovidas por cristianos para acabar con la esclavitud, suavizar los excesos de la revolución industrial ocupándose de la defensa de los más desfavorecidos, de controlar las desigualdades que generaba el capitalismo que a la vez era el fruto de la libertad y de la iniciativa privada, contra el trabajo infantil, etc. Muchas de estas iniciativas llegaron a las legislaciones de muchos países, estableciendo lo que hoy conocemos como estados de derecho en los que el respeto a los valores humanos y sociales obtienen las más altas cotas del mundo y de la historia. Pero el enemigo no iba a quedarse mano sobre mano, sin intentar destruir estos efectos colaterales del evangelio en la sociedad. Para ello, también el siglo XIX fue fundamental. En la medida en que el mundo progresaba en los valores de las Escrituras, surgieron precisamente en el corazón de aquellos territorios donde los efectos liberadores del evangelio habían producido legislaciones incomparables que en materia social habían permitido el mayor grado de libertad de opinión, expresión y derecho, y a su amparo surgieron importantes personajes para contrarrestar su influencia:En el plano social debemos destacar a Feuerbach (1804-1872) y sus seguidores más famosos, los filósofos Carlos Marx. (1818 – 1883) y a Federico Engels (1820 – 1895) como promotores del materialismo dialéctico, quienes propusieron unas bases ideológicas para derribar la herencia social del cristianismo. Marx, es el autor de aquella famosa frase: “la religión es el opio del pueblo”, y sus ideas fueron la chispa para la posterior ruptura revolucionaria que quería romper tales lazos que derivaban de una forma creyente de entender la vida y de los principios morales que derivaban de aquella fe. El filósofo NIETZSCHE (1844-1900) también produjo otra frase famosa para la historia… para la historia que desgraciadamente se vivió en el siglo XX: “Dios ha muerto”. Los seguidores de estas filosofías produjeron en el siglo XX la mayor época de represión y crímenes que vivió la humanidad, más de cien millones de muertos en la consecución fallida de ese paraíso de la clase trabajadora, que se haría cargo de los medios de producción, y la extensión de sangrientos movimientos revolucionarios por todo el mundo. Y en también en España, responsable de una guerra civil que produjo un millón de muertos y el odio aun irreconciliable entre las llamadas dos Españas. El otro, Nietzsche, constituyó la base ideológica que dio lugar al nazismo, que iba a conseguir una sociedad de superhombres, y condujo al mundo a la segunda guerra mundial con cerca de sesenta millones de muertos entre civiles y militares. Unos y otros querían romper con Dios y con las ideas de lo que llamaron despectivamente la herencia de la religión judeo-cristiana.En el plano de la descalificación bíblica directa, llegó otro fuerte ataque proveniente de lo que se dio en conocer como “alta crítica”, que también tuvo sus raíces en Alemania y que fue un esfuerzo organizado más importante en el intento de desacreditar las Sagradas Escrituras y la confianza de los cristianos en ellas. Por otra parte una crítica feroz a los textos aceptados por la mayoría, el textus receptus, que promovido por Wescott y Hort, lograron su propósito de introducir dentro las sociedades bíblicas un texto que procede de los llamados manuscritos alejandrinos, esencialmente corruptos, y establecerlo como base para las futuras traducciones, (de las que en España apenas nos hemos enterado todavía porque las Biblias mas usadas en las comunidades evangélicas, las distintas revisiones de la Reina Valera RV, continúan teniendo como base el texto de la mayoría –textus receptus-, y la versión “Dios habla hoy”, que las Sociedades Bíblicas prepararon, basada en los alejandrinos, para sustituir a las anteriores no consiguieron a pesar de sus esfuerzos que tuviesen una acogida favorable).Otro ataque llegó desde la perspectiva científica, la propagación de las ideas de Darwin (1809-1882), con su origen de las especies, con el que hacía desaparecer a Dios de la esfera creadora del universo en general y de la tierra y del hombre en particular, se convertía en la base de partida que conducía a la comunidad científica para avanzar por esa senda, descartando el papel de Dios en el universo y en la historia.Los desastres más sangrientos de la historia de la humanidad tuvieron lugar en el siglo XX, y la base ideológica de los mayores crímenes contra la humanidad estuvieron inspirados en esas filosofías que negaban a Dios y se enfrentaban a su Revelación en las Sagradas Escrituras. El fin de la segunda guerra mundial dejó una profunda huella de horror y dolor en millones de personas y familias por todo el mundo que padecieron en carne propia el resultado de la violencia y destrucción ocasionadas por aquellas aparentemente liberadoras ideas que habían prometido felicidad, desarrollo y acabar con la injusticia. Al final de la guerra, en la Europa occidental y en los EEUU, muchas personas horrorizadas volvieron nuevamente los ojos a Dios. Las iglesias volvieron a llenarse. Las Escrituras se revalorizaron. Los valores morales y sociales cristianos que habían sido descalificados por el marxismo, el nazismo y la intelectualidad, volvieron a gozar de una privilegiada consideración social en estos países. Un gran avivamiento espiritual tuvo lugar por muchas partes. Pero, paralelamente, el mundo quedó dividido en dos bloques. Bloques en los que se producía un enfrentamiento político y social, que también tenía una connotación de valores morales y espirituales. Fue la guerra fría. Un conflicto generado entre la URSS y sus países satélites frente a las otras potencias, de occidente, encabezadas por los EEUU y los países aliados. En el fondo estaba el predominio y la hegemonía política en el mundo, pero también enfrentaba modelos de tipo social, como económico. Si políticamente la cuestión estaba entre el comunismo y el capitalismo, el ejercicio del poder difería tanto como las dictaduras represivas y la democracia. Pero también se enfrentaban de un lado la moral y los valores de corte cristiano (con todas las comillas que se le quieran poner), y los que se imponían desde una enseñanza ateísta y unos referentes que proscribían la religión como referencia tanto ética como moral. En el plano que a nosotros nos interesa, y en el ambiente que se refiere a las Sagradas Escrituras, este enfrentamiento dio origen en los países democráticos occidentales de corte cristiano al nacimiento de un activismo que estaba destinado a socavar los cimientos cristianos de la sociedad desde adentro. La fecha del inicio de este ataque, que como veremos actuaba desde todos los frentes como en el siglo XIX, es la década entre 1960 y 1970. Después de la crisis política de los misiles, entre la URSS y los EEUU, que pusieron al mundo al borde la guerra nuclear, los enfrentamientos militares regionales en África y principalmente en Asia, surgieron otros conflictos no tan sangrientos, pero no menos enconados, en el mismo seno de las sociedades occidentales. Diversos movimientos formaron parte de la reacción ó rebeldía de la que hablaba el salmo, con la pretensión de romper los ligamentos con Dios y con su Palabra. La principal explosión en el marco político fue el conocido Mayo del 68 francés. Se trató de un intento revolucionario contra el modelo democrático y social de una de las potencias de occidente. Promovido y organizado desde la Comitern soviética, con la colaboración del partido comunista y los sindicatos de clase, consiguió a través de agentes infiltrados agitar a los estudiantes, la mayoría burgueses, de las universidades de Paris en lo que debía ser la mecha que prendiese una revolución contra el capitalismo y contra los valores de la sociedad occidental, ya dije que de corte cristiano. Aquella revuelta de estudiantes debía ser secundada por los movimientos sindicales, y para ello lograron movilizar a 9 millones de trabajadores. De Gaulle logró con una mezcla de mano dura y ofertas sociales parar el impulso revolucionario, pero el sentimiento de muchos de los impulsores intelectuales de esa revolución ha permanecido asentado en una parte gran parte de las estructuras llamadas intelectuales de la sociedad, que mantienen vivo el deseo de derribar los modelos de sociedad heredados de la tradición de inspiración cristiana. Casi simultáneamente, pero en los EEUU, nace el llamado movimiento “hippy”. Era otro ataque a “la moral cristiana”, al modelo de familia y a las relaciones conyugales. Al amparo de la protesta contra la intervención militar de los EEUU en Vietnam, miles de jóvenes de los países occidentales más desarrollados se movilizaron bajo el lema de “haz el amor y no la guerra” que trajo como consecuencia la ampliación de los márgenes de tolerancia que en material sexual tenían una consideración orientada al matrimonio y tanto el adulterio como las relaciones sexuales fuera del matrimonio eran repudiadas socialmente. Estas acciones abrieron las puertas a la promiscuidad sexual, a la actitud comprensiva de parte de educadores, políticos, medios de comunicación. En esta propuesta se emplearon con éxito los mensajes de aquellos ídolos que revolucionaron la música, desde los Beatles y el rock, estaban haciendo furor en medio de la juventud. La incitación era al consumo de drogas, a la promiscuidad sexual, a despreciar los valores como virginidad, fidelidad conyugal y cuestionar la base misma de la institución matrimonial tradicional.De la misma manera que en el siglo XIX, el desafío a la Palabra de Dios y a los valores morales que de ella se destilan, ha abarcado no solo el marco social, sino que ha penetrado en las estructuras cristianas. El proceso de descrédito de las Sagradas Escrituras no solo procede de afuera, sino de la penetración interior de muchos que han ocupado papeles importantes en seminarios y universidades cristianas. La proliferación de versiones, lejos de traer ayuda al exegeta, lo que han traído es una gran confusión doctrinal a los indoctos. 71 versiones ó traducciones, muchas de ellas manipuladas interesadamente, desde las lenguas originales a los idiomas actuales han traído un ambiente de desorientación y desconfianza al mundo cristiano. La escalada de elementos de moral permisiva dentro de las estructuras de las iglesias evangélicas y de las grandes denominaciones. El relativismo doctrinal que ampara el movimiento ecuménico, y finalmente un ataque legal contra aquellas normas que fueron construidas en el pasado al amparo del entendimiento bíblico, como las relativas al matrimonio, a los hijos, etc. Es este ambiente social se produce igualmente la organización y movilización de los colectivos homosexuales para coordinar sus actividades y plantear desde su posición un desafío más a la moral de corte cristiano. Como mencionamos en el primer capítulo, la homosexualidad como tal había sido declarada científicamente por la psicología y la psiquiatría mayoritaria como una conducta que desarrollaban ciertos individuos como consecuencia de traumas padecidas generalmente en la infancia y como la reacción individual de algunos de ellos. Siendo así, era normal que hasta 1973, la mayor y más importante asociación siquiátrica del mundo, la de EEUU, incluyese a la homosexualidad entre las enfermedades que debían ser tratadas profesionalmente. Pero en 1973, la homosexualidad fue quitada del libro de desordenes mentales. ¿Qué había ocurrido?Lo vamos a explicar. A finales de los 60 y dentro de todo este ambiente de desafío a los valores y moral social de inspiración cristiana del que hemos hablado, en los EEUU se constituyeron asociaciones de homosexuales que organizadamente decidieron impugnar, en paralelo a los otros movimientos, y atacar tales valores. Hasta entonces las voces homosexuales habían sido pronunciadas a titulo personal por parte de algunos precursores del movimiento y no habían logrado cambiar ni posturas científicas ni tampoco la valoración social. En 1969, en un pub de ambiente homosexual de New York, llamado Stonewall, se produce una concentración de elementos homosexuales llegados de todo Estados Unidos para manifestarse en pro de unos derechos que trasladaban la sexualidad de la esfera de la intimidad individual a la esfera publica. No se trataba de que reivindicaran el derecho a mantener relaciones sexuales homosexuales, porque en la esfera privada de lo que hacen los individuos adultos en sus relaciones intimas consentidas no se encuentra bajo el control ni del estado, ni de la sociedad. Si cualquier persona mayor de edad decidía hacer con su vida barbaridades y practicar perversiones en materia sexual consentida como la homosexualidad, el sadomasoquismo, el sexo en grupo, el intercambio de parejas, ú otras mas allá, como la zoofilia, realmente salvo denuncia de abuso por parte de los participantes, ó por su provocación pública, la ley se mantiene al margen. Pero lo que se planteaba ahora organizadamente tenía como objetivo romper las normas de la familia tradicional sustituyéndola por modelos alternativos. El problema estaba y está planteado como un desafío a la moral cristiana. Un ataque a las Sagradas Escrituras y un ataque a la conciencia moral de la sociedad y de los individuos que se basan en los principios bíblicos. Los hippies simultáneamente estaban promoviendo el otro ataque, el del modelo de la familia comunitaria, en la que maridos, esposas, hijos relaciones fuesen un activo común, y valores como la fidelidad, el vinculo matrimonial estable, no tenían cabida. Allí nació lo que se denominó, el Desafío Gay ó Día de la Dignidad, como el llaman al movimiento de gays y lesbianas. Durante un buen número de días llevaron a cabo protestas violentas y enfrentamientos contra las fuerzas de policía para conseguir la repercusión propagandística en los medios de comunicación. Por esto cada día 28 de Junio celebran por todo el mundo esos días como recuerdo de su lucha y de su programa de reivindicaciones.El salto cualitativo de su movilización, fue el empleo de la violencia y la coacción como medio, y su blanco fue la Sociedad Americana de Psiquiatría. Después de pasar un año organizándose, el siguiente hito tuvo lugar en 1970. El lugar fue San Francisco, el objetivo la Convención Anual de los psiquiatras americanos, para lograr que la homosexualidad fuese declarada como natural y dejase de ser considerada como una enfermedad o un desarreglo mental. El primer acto fue reventar la ponencia de una de las mayores autoridades científicas en la material el Dr. Irving Bieber. Un grupo de activistas empezaron a gritarle, a reírse y a amenazarle verbalmente mientras intervenía. Después de esto pidieron intervenir para dirigirse públicamente a los asistentes y leer su lista de reivindicaciones, además de acusar a los psiquiatras de represores y torturadores. Ellos exigieron ser parte de las ponencias de la Asociación con capacidad para presentar su punto de vista del asunto. Los dirigentes psiquiatras que no estaban preparados para un asalto de este tipo accedieron a esta petición. Pero para la reunión del año siguiente, dispusieron de medidas de seguridad que les protegiese de algo semejante. Fue inútil. Varios activistas provistos de falsas acreditaciones lograron entrar en la reunión y apoderarse del micrófono para decir a los psiquiatras que se enfrentaban a una declaración de guerra en toda regla y que ellos no tenían ningún derecho para tratar sus casos. Exigieron bajo amenazas que el material relativo a la homosexualidad fuese retirado ó sería destruido por ellos. Y además consiguieron que para la reunión de 1972, un grupo de activistas pudiese participar como ponente. Así, el resultado para 1973 estaba cantado. Los ponentes psiquiatras fueron abucheados y el tiempo de exposición de sus ponencias reducido a 15 minutos, mientras los dirigentes gays daban una rueda de prensa para afirmar que los médicos habían decidido que los homosexuales no eran personas anormales.Aprovechando las ambiciones de un psiquiatra, Judd Marmor, que quería ser elegido presidente de la APA, se mezclaron decisiones de ese tipo estratégico junto con las presiones de los activistas, y en el momento de concluir los acuerdos de la asamblea, el 58% votó que la homosexualidad fuese eliminada de la lista de enfermedades en el DSM. Pero los psiquiatras no quedaron quietos. Aquello que no tenía nada que ver con la medicina sino con presiones de tipo político, social y coacciones personales, fue puesto nuevamente en cuestión pasados unos años. Y, en 1980, como el colectivo gay se encontraba seguro, relajó su presión, y los psiquiatras consiguieron introducir una nueva enfermedad que determinaba comportamientos homosexuales, que se denominó el ego-distónico. Desde luego era algo mucho más suave, se trataba de definir a individuos cuya “identidad genérica, orientación sexual ó preferencia sexual no se ponen en duda, pero que debido a la presencia de trastornos psicógenos ó de comportamiento, el individuo deseara que fuese diferente, y que pudiera llevarle a buscar un tratamiento con el fin de cambiarlo”. Pero fue un triunfo pasajero. Seis años después el activismo gay lograba eliminar también aquella enfermedad del DSM, e incluso llegar a conseguir que se excluyese también la pedofilia (las relaciones sexuales con menores y niños) como trastorno psíquico. Con lo cual obtuvieron que las personas que padecen estos trastornos no puedan ser atendidas médicamente en los EEUU por la sanidad pública. Así pues, no fue por medio del debate científico, ni por el desarrollo tecnológico que se llegase a esa conclusión, sino por medio del sabotaje, de las presiones y amenazas como los colectivos organizados del movimiento gay y lesbiana consiguieron su propósito. El escaso éxito obtenido en sus pretensiones en el campo científico, ha sido desbordado en el plano mediático, y las políticas coordinadas de los colectivos que vamos a llamar como “de anti moral cristiana” han tenido un gran éxito. En su desafío, desde lo que califican “salir del armario” han conseguido transformar la consideración vergonzosa de los desvíos de tipo sexual en algo “moderno” y “progresista”. Las sociedades occidentales, las de tradición cristiana, aceptan ya como normal: el adulterio, la fornicación, la homosexualidad, el aborto, las relaciones prematrimoniales, la prostitución, el sexo fuera del entorno matrimonial, y acabarán aceptando en breve otras que aun repugnan como la pederastia, etc.Los programas de televisión han promovido como personajes famosos, ricos e imitables, a unos estereotipos que en cualquier época anterior serían marginales y despreciados, incapaces de relacionarse y ser recibidos en los ambientes respetables de la sociedad. Por el contrario estos ambientes respetables ahora se califican como “cárcas”, “retrógrados”, “ultraconservadores”, “dictatoriales”, “homófonos” ó “fascistas”, mientras que la exhibición de los vicios y comportamientos desviados se presenta como algo de lo que se puede estar orgulloso, y además en muchas ocasiones en algo que acarrea prestigio social, fama y dinero. Hay medios de comunicación que pagan generosamente a este tipo de personas para que cuenten sus miserias, reales ó imaginarias, y por la fuerza de la repetición han conseguido transmitir un doble efecto: Por un lado el de una normalidad cotidiana tal que ya parece que los anormales son los que no siguen sus pautas y modelos de comportamientos y, por otro, un estándar imitable que hace que cada vez más individuos practiquen tales modelos de conducta.En el caso de la conducta sexual ó homosexual de la que estamos tratando, esta característica personal, en todo caso de la esfera privada del individuo, que a nadie debiera importar cuando se tratan otras cuestiones, por ejemplo profesionales ó artísticas, se trae al conocimiento público como un dato de gran interés. Así, por ejemplo, un programa muy famoso que pretende descubrir nuevos talentos musicales, se dedica a informar, sin que venga al caso, que uno de sus candidatos es homosexual. Pero lo peor es que probablemente fue escogido por esa circunstancia y no por sus mejores aptitudes artísticas con respecto a otros. En casi todos los programas de televisión se abren intencionadamente a la participación de personas homosexuales, ya como presentadores ó como invitados, han conseguido que una estadística absolutamente falsa sea considerada popularmente como auténtica. Es la que afirma que el 10% de la población es homosexual. Es decir que, por ejemplo en España, un país con 40 millones de habitantes, resultaría haber unos 4 millones de homosexuales. Y si nos atenemos a las apariciones en televisión ciertamente sería para creerlo. Pero parece que a nadie le interesa publicar estadísticas médicas reales. No interesa al colectivo homosexual porque rebaja sus pretensiones de fuerza social y presión política al servicio de sus intereses. Tampoco a los medios de comunicación y mucho menos a los políticos porque están seguros de que van a recibir las criticas y los insultos de este colectivo arropado por cuantas asociaciones antisistema y antisociales tienen capacidad de movilizarse en contra de ellos. Pero, ¿Cuántos individuos son homosexuales en nuestra sociedad? Para tratar este asunto con rigor, es necesario distinguir entre lo que es una conducta homosexual con el hecho de haber tenido alguna experiencia homosexual. Por ejemplo, en las cárceles, en los seminarios, en los conventos, en equipos y colectivos en los que las personas pasan mucho tiempo sin posibilidad de contacto con otras del sexo opuesto, la posibilidad de mantener relaciones homosexuales completas ó solo al nivel de caricias ó tocamientos, es muy alta. Pero eso no significa en absoluto que estas personas en un ámbito normal de existencia hubiesen ni siquiera pensado nunca en mantener un contacto de esa naturaleza. Luego están aquellas personas que buscan novedades y nuevas experiencias, y que en esa búsqueda han llegado a mantener algún contacto homosexual esporádico. Los estudios basados sobre encuestas realizadas con una importante cantidad de individuos, muestran que las personas con una conducta homosexual exclusiva, son menos del 1%. Por ejemplo, una de EEUU de 1988 con 50.000 entrevistas, mostró que el total entre los que son homosexuales y los que tuvieron algún contacto homosexual esporádico, en alguna ocasión en su vida, ya fuese por probar una experiencia ó por circunstancias anormales como las que hemos mencionado, alcanzan un valor total en torno al 3% para los varones, y de un 1,5% para las mujeres. En Francia, una encuesta de 1992, arrojó el resultado del 1,4% para los hombres y el 0,6 para las mujeres, que se declaraban homosexuales. Y la suma entre estos y los que reconocieron que en alguna ocasión mantuvieron algún contacto homosexual fue del 4,1% en los hombres y del 2,6% en las mujeres. Otra encuesta en EEUU realizada sobre 36.000 estudiantes que cursaban entre 7º y 12º curso, reveló que el 0,6% de los chicos y el 0,2% de las chicas se autodefinían como homosexuales; un 0,7% de los varones y el 0,8% de las chicas como bisexuales. No estaban seguros, el 10,1% de los chicos y el 11,3% de las chicas, lo cual es bastante normal dada la edad de los encuestados. En Canadá, entre 5.514 estudiantes universitarios de primer curso, el 98% se declaró heterosexual, el 1% homosexual y el 1% bisexual.Se puede afirmar que con un margen mínimo de error, solo se consideran homosexuales entre el 1 y el 1,5% de las personas sexualmente activas. Pero esta realidad desaparece en cuanto a su presencia e influencia social y en los medios de comunicación. Por ejemplo, las principales productoras norteamericanas de series para la televisión están produciendo en siete de sus productos para la temporada 2003/2004, unas historias en las que sus principales personajes son personas homosexuales en las que el aspecto de anormalidad y enfermedad quedan absolutamente fuera de la idea que se transmite al espectador. En materia cinematográfica como en la vida social en general, los homosexuales pasaron de ser denigrados y ridiculizados por su forma de hablar, de vestir y sus actitudes, lo cual era otra aberración e injusticia, a ser admirados por la valentía con la que exponen su “opción”. De ser los protagonistas de chistes humillantes, de burlas y caricaturas, a ser la vanguardia de la modernidad.El éxito en el mundo de la propaganda, no se corresponde con los avances que pretendían en la consideración científica de la conducta. Tanto es así que incluso, uno de los psiquiatras que más ayudaron en 1973 a los activistas gays, el doctor de la universidad de Columbia, Robert Spitzer, transcurrido el tiempo y 17 años después, en 1990, había cambiado su postura inicial al reconocer que la homosexualidad era un trastorno psíquico que podía ser curado con una terapia reparativa adecuada. Lo cual le ha valido la persecución de los activistas, entre otras cosas porque tuvo en consideración para sus conclusiones que muchos homosexuales habían cambiado su orientación sexual a través del tratamiento y el contacto con organizaciones cristianas.Esto manifiesta que el éxito de la política de relaciones publicas y propaganda de los colectivos homosexuales ha sido grande, sobreponiéndola a los fracasos científicos, lo cual les ha llevado a plantear medidas sociales y políticas de gran envergadura. La práctica mayoría de la opinión pública está convencida de que la homosexualidad es una conducta natural y no una conducta desviada. Así no es anormal encontrar de vez en cuando noticias curiosas en los periódicos tales como una que se titula: “Un juez prohíbe a una madre cristiana enseñar a su hijo que la homosexualidad es mala” ó perderá la custodia de su hijo. La razón es que la madre y una compañera lesbiana compartían la custodia legal. Cuando la madre biológica del niño se convirtió a Cristo entendió que su relación lésbica era pecaminosa y rompió su relación, con lo cual fue demandada por la otra mujer que consiguió la sorprendente sentencia. Otro ejemplo fue que en 1994, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas emitió un fallo por el que condenaba por discriminatoria una ley de Tasmania (Australia) que castigaba la “sodomía” y que describía la homosexualidad como una cosa antinatural e indecente. ¿La unión de homosexuales puede ser un matrimonio? Cada vez en más países de pensamiento occidental y tradición cristiana, se autorizan matrimonios homosexuales. Pero ¿puede ser un matrimonio la unión de homosexuales? Evidentemente no. La palabra matrimonio viene del latín “matrimonium”, cuya raíz es la palabra “mater”, madre, que enfatiza la procreación de una prole como característica de una unión heterosexual que lo posibilite. Pero ya sean homosexuales masculinos ó femeninos los que se unen, el fruto de ese tipo de unión justamente excluye por el procedimiento natural la obtención de una prole. El diccionario de la RAE define el matrimonio como: Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos ó formalidades legales. En esa legalidad, por ejemplo la constitución española en su art. 32 afirma que: “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”, que venía a resolver varias características discriminativas hacia el papel ó la figura de la mujer en la unión matrimonial, que procedía de legislaciones anteriores. Parece ser que en España hacer posibles los matrimonios homosexuales requeriría una reforma constitucional. Pero esto no importa a los efectos de la propaganda. Así, en las recientes elecciones a la Comunidad de Madrid hemos visto las imágenes de unos políticos de ciertos partidos, acompañando a parejas homosexuales ante el Registro Civil para solicitar ser inscritos como matrimonios. Lo cual, obviamente, no consiguieron, aunque ese resultado ya lo sabían de antemano, porque de momento es ilegal en España. Entonces, ¿por qué lo han hecho? Los homosexuales para llevar a cabo una provocación más y por la propaganda mediática para sus pretensiones. Los políticos, porque estaban seguros que con esa actitud conseguirían arañar algunos votos. Desde luego no irían si pensaran que les costaría perder alguno. Al menos que ganarían más votos de los que perderían por ese motivo, porque están seguros que sus fieles, la mayoría de los ciudadanos que les apoya, les votarían igual hiciesen lo que hiciesen en ese sentido, (a pesar de que un buen número de sus votantes dicen que son cristianos) y siempre podrían quitarle alguno a su adversario político. Este tipo de actos, es un ejemplo de las acciones organizadas por algunas de las múltiples organizaciones y ONG’s que han constituido, que cuentan con centenares de páginas Web en Internet, con revistas especializadas en el movimiento gay, y desde las que coordinan sus acciones reivindicativas, de lo que ahora llaman “la preferencia sexual del individuo”. En la práctica no pretenden defender su “preferencia”, que en el ámbito privado pueden practicar sin ingerencias, al menos en los países democráticos. En realidad la pretensión es la represión de todos cuantos condenen sus ideas y lo expresen públicamente. Veremos por las “demandas” que incluyen en su “desafío” que las pretensiones van mucho más allá que la practica libre de sus “preferencias”, y son:. 1) El cambio legal que permita mostrar en público su sexualidad. Incluyendo la pederastia. Aceptar en cualquier lugar y acto público cualquier restricción sobre la vestimenta ó la ausencia de ella.2) Que las operaciones de cambio se sexo se financien con fondos públicos.3) La legalización del matrimonio entre miembros del mismo sexo y la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.4) La plena participación de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales en los programas de educación en las escuelas, guarderías infantiles y centros de orientación escolar.5) La libre disposición de anticonceptivos y aborto, sin importar la edad y sin necesidad del consentimiento de los padres.6) El derecho a la inseminación artificial de lesbianas y bisexuales en los organismos de salud pública.7) La prohibición legal de la libertad de expresión y opinión cuando esta condene ó se oponga a las relaciones homosexuales. (Puede representar desde cerrar iglesias a la expulsión de pedagogos, maestros y educadores cristianos).Ante este programa, muchos vemos que gran parte de sus pretensiones han sido aceptadas de hecho por la sociedad y que solo algunas de ellas tienen por delante una previsible e imparable marcha legal para que sean establecidas en un marco jurídico.Los padres cristianos deben darse cuenta de lo que está pasando para reforzar en su hogar los valores morales pronunciados en las Sagradas Escrituras, de los que trataremos en nuestro siguiente capítulo. Deben saber que todos los mensajes que sus hijos van a recibir de la sociedad, de los medios de comunicación y de sus educadores estarán encaminados en esa dirección. Frente a esto, tenemos la doctrina cristiana claramente expresada por el apóstol Pablo: (Rom 12:1,2) Asi que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Pero esta actitud inconformista exige esfuerzo y trabajo y, en ocasiones se debe pagar un precio. Desde luego, en primer lugar tenemos que orar por nuestros hijos. En segundo lugar, esforzarnos por instruirlos debidamente en el hogar. En tercer lugar, mantener la coherencia cristiana condenando aquellos modelos que van contra la voluntad de Dios, vengan de quien vengan, y no siendo colaboradores, por dos razones: La primera porque todos recogemos el fruto de aquello que sembramos y, la segunda, porque un día tendremos que dar cuenta ante el tribunal de Cristo de lo que hemos hecho con nuestra responsabilidad personal. El adversario de Cristo y del evangelio usa todos los recursos a su alcance para oponerse y nosotros tenemos que defendernos vistiendo la armadura de Dios que describe Pablo en Efesios 6:10-18. Debemos impedir que nos suceda lo que a Israel, que fue llevado a la cautividad porque no tuvo conocimiento (Is. 5:13). Advertir que hay infiltrados entre las iglesias cristianas y muchas organizaciones a personas homosexuales y partidarios de estos, para hacer desde adentro una labor de quinta columna, minando con sus mensajes de falsa piedad y tolerancia las conciencias de las personas ignorantes ó dormidas. Hay una canción que alcanzó un gran éxito recientemente, cuya letra refleja fielmente las que parecen ser las aspiraciones de nuestra sociedad y su rumbo, y que dice así: “Dale alegría a tu cuerpo Macarena, que tu cuerpo es para darle alegría y cosa buena”. Este es el mensaje por el que la sociedad se está dejando llevar. Pero las Sagradas Escrituras dicen, por supuesto a los cristianos, que no el alma, ni el espíritu, sino que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo del creyente, y que no es nuestro, sino prestado. 1Co 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Enseña que el cuerpo es un lugar donde el Espíritu Santo hace su morada. Es un santuario. Y el apóstol Pablo refiriéndose al cuerpo y al sexo fuera del matrimonio, escribe en 1Cor. 6:15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y contradice exactamente las palabras de la canción y cuando en su epístola a los romanos escribe: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto” (Rom. 12:1) No enseña que el culto consista en que se cumplan penitencias, ni se viaje de santuario en santuario, ni se trate de conseguir indulgencias, tampoco de ofrecer sacrificios cruentos como en el pasado, ni siquiera que vengamos a cantarle alabanzas en una iglesia. Dice que el culto racional, el culto inteligente, el que agrada a Dios es aquel que ofrece el cuerpo del creyente negándole las apetencias indebidas del instinto animal. Por eso es inteligente. Y escribiendo a los tesalonicenses (1Tes. 5:23) escribe un deseo: Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. No solo el espíritu y alma deben ser cuidados y guardados sin reprensión, sino también el cuerpo, incluso yo diría, y sobre todo el cuerpo. La esfera de la fe en Dios no se reduce al alma de las personas, como una cárcel en la que queda recluida, sino que trasciende a todo nuestro ser, y por eso como expresamente se dice en Col. 2:17 “el cuerpo es de Cristo”. No es nuestro. No es para darle gusto. Seguir a Cristo implica negarnos a nosotros mismos, por eso Jesús dijo muy claro: Si alguno quiere seguirme, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame. Era tan clara esta condición que los tres evangelistas sinópticos la recogieron en sus textos (Mt. 16:24; Mr. 8:34; Lc. 9:23). Negarse a uno mismo ya sabemos lo que significa, reprimirnos, controlarnos en nuestros actos y decisiones. Decirnos que no a nosotros mismos. He usado la palabra maldita de hoy: la represión. Pero esa represión no es humillante, ni esclavizadora, sino que abre la puerta a otra dimensión de goces, de utilidades, de valores y de actividades alternativas que proporcionan mucha más felicidad a la vida. Mi yugo es fácil y mi carga ligera, dijo el Señor. Llevar la cruz no es tan difícil, ni la carga es tan pesada como les parece a muchos, porque tenemos la vista puesta en el galardón y confiamos en las promesas de Dios. Para muchos de nuestros antepasados llevar la cruz, era mantener la fe, sin temer las amenazas y llegando si era preciso al martirio. En nuestros tiempos y en nuestros países occidentales simplemente significa llevar una etiqueta. Significa que algunos nos miren como raros. Que nos digan que somos tontos, ó anticuados, ó que nos han comido el “coco”. Pero sobrellevarlo es simplemente una cuestión de mentalización y de llenar nuestras vidas de valores, aficiones y actividades relativas con la fe cristiana. Resistir las presiones de amigos, profesores, y los mensajes de los medios de comunicación forman parte hoy de la cruz a llevar para seguir a Cristo. Pero Jesús llevó una cruz más pesada, y los mártires, nuestros antecesores en la fe cristiana también. Se trata de cuidarse, como escribe Pedro en 2Ped. 3:17,18: Así que vosotros, oh amados, pues estáis advertidos, guardaos que por el error de los abominables no seáis extraviados juntamente con ellos, y caigáis de vuestra firmeza. Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Las demandas de los colectivos homosexuales.Vamos ahora a comentar un poco más extensamente las pretensiones, que antes hemos mencionado, de los activistas de los colectivos homosexuales:1) El cambio legal que permita mostrar en público su sexualidad. Incluyendo la pederastia. Aceptar en cualquier lugar y acto público cualquier restricción sobre la vestimenta ó la ausencia de ella.Desgraciadamente la sexualidad ya se muestra en público continuamente. En la publicidad, en el cine, en la televisión, en acontecimientos deportivos. En manifestaciones públicas de cualquier índole, es bastante habitual que muchas personas se muestren desnudas ó en actitudes sexuales. Si alguien quiere protestar, hacer un manifiesto, recaudar fondos para alguna causa, tener eco en los medios de comunicación, lo más socorrido es desnudarse. El morbo que despierta esta actitud atrae a muchos espectadores y esa razón es lo que hace que fotógrafos y periodistas se hagan eco inmediato. Las manifestaciones de los colectivos de homosexuales suelen estar adornadas con este tipo de imágenes y actitudes provocativas representadas en tono folklórico, que hablan bien a las claras de la seriedad de sus planteamientos. Junto a ellos, por la coincidencia de los fines, se suelen manifestar otros colectivos antisistema como los feministas, que luego protestan por la utilización sexista de la mujer en la publicidad. Esta contradicción es el resultado natural de la inexistencia de un patrón moral. También suelen tener su presencia activa con pancartas, personajes y grupos que piden la legalización de la pederastia (la despenalización del abuso sexual por parte de mayores sobre niños y adolescentes). Esto en lugar de progreso, lo que significa es un retroceso moral de 24 siglos de historia, desarrollo, cultura y jurisprudencia social. Pero no solo eso, sino una aberración que habla claramente del trastorno mental que padecen los que pretenden que cualquiera pueda abusar sexualmente de un niño ó de una niña, como muchos de ellos lo fueron aun a pesar de la legislación que condena tales conductas, que traen como fruto, como hemos visto, traumas y frustraciones irreparables.2) Que las operaciones de cambio se sexo se financien con fondos públicos.Esta segunda cuestión, que también acabarán consiguiendo por la pasividad y la permisividad colectiva, ya se está realizando en España en determinados hospitales. Hace poco salía en la televisión, el caso de un hombre que había cambiado su forma anatómica sexual por una de imitación femenina y, que transcurrido un tiempo reclamaba que le volvieran a cambiar a la masculina porque la vida que esperaba tener como “mujer” no había respondido a sus expectativas. Si la ciencia pretende ofertar el sexo de los niños a la medida de los deseos de sus padres mediante la manipulación genética, alguno se preguntará ¿por qué no va a cambiar luego el sexo del niño si no está de acuerdo con lo que sus padres eligieron sin consultarle a él? Algunos derroteros por los que la ciencia está caminando, ha entrado por la falta de escrúpulos de muchos científicos, por el amor al dinero de otros, pero sobre todo por la falta del referente ético y moral del que hemos hablado, a satisfacer el ego caprichoso y cambiante de cualquier individuo, mientras en el mundo todavía se muere de enfermedades e infecciones básicas. Con respecto a esto, acabo de leer que el COI (Comité Olímpico Internacional) está estudiando la posibilidad de facilitar a individuos transexuales la participación en los Juegos Olímpicos. Esto es otra torpeza más, cuando en unas actividades como las deportivas de élite hemos tenido numerosos ejemplos de la corrupción que demuestran como en la meta de alcanzar los galardones más apreciados, muchos deportistas como autoridades deportivas están dispuestos a llegar a cualquier cosa. Al uso de drogas y medicamentos peligrosos para la salud, el embarazo de atletas femeninas a las que luego se les obligaba a abortar, se le va a añadir la cirugía que posibilite que algunos varones que compitiendo con sus semejantes tengan escasas posibilidades de alcanzar los primeros puestos, lo hagan a partir de esa autorización compitiendo bajo el sexo femenino. O que algunas mujeres quieran comparar sus capacidades con rivales masculinos Así pues en los próximos tiempos vamos a encontrar a un buen número de deportistas que van a declararse homosexuales para reclamar las operaciones quirúrgicas que les posibiliten el cambio de sexo, desde luego no diciendo que lo hacen por mejorar sus posibilidades atléticas, sino porque se sienten interiormente homosexuales. Y serán usados para la promoción de los intereses de los activistas homosexuales, por la capacidad que este tipo de deportistas tienen para llegar a los medios de comunicación. 3) La legalización del matrimonio entre miembros del mismo sexo y la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.Este tipo de unión se puede practicar ya como un derecho en un buen número de países de tradición cristiana como Dinamarca, Suecia, Bélgica, Canadá, Noruega, Holanda, y cada día serán más. Pero no deja de ser sorprendente que en aquellos países que tienen dictaduras con ideologías marxistas, opuestos institucionalmente a la religión, y a la figura de Dios (Cuba, China, Corea del Norte, etc.), no hayan permitido en sus países estas “conquistas sociales”, mientras que los partidos que promueven y defienden esas ideologías marxistas en las democracias occidentales son los abanderados de estas reclamaciones, y compañeros de pancarta y comunicado de los homosexuales. En países como Cuba ó China, y antes en la URSS sus satélites, los homosexuales eran y son marginados, encarcelados, llevados a campos de concentración y perseguidos. Un buen número de homosexuales aun están encarcelados ac