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Cuando hemos tratado de los defensores de la homosexualidad, ó de los pro-homosexuales, no estamos identificándolos con los defensores de los homosexuales, sino realmente con los agresores de los homosexuales, porque los utilizan con fines partidistas ideológicos e impiden que sean tratados y recuperados, así como que les alumbre la luz de Dios y el testimonio de las Sagradas Escrituras. Los homosexuales como todos los perdidos tienen su defensa y esperanza en el evangelio de Jesucristo y en la obra de la cruz, que fue realizada para que todos lleguen al conocimiento de la verdad y sean salvos. Los homófobos son los que les perjudican, no los que quieren ayudarles. Homófobos son aquellos, que en muchos casos, por intereses económicos, que ya en la actualidad mueven miles de millones de dólares del mercado homosexual, hacen de ellos mercancía y les engañan con un mensaje que quiere aprisionarlos dentro del sistema que ellos controlan, porque de ellos reciben el apoyo social y el dinero del que viven, y no mal. Que muchos puedan romper las cadenas y recuperar su libertad atenta contra los intereses que muchos han construido a cuenta suya en los últimos treinta y cinco años.Jesús, quien nos dio un ejemplo del amor por el prójimo como nunca antes ni después ha vivido la humanidad, del que se dijo que nadie tenía mayor amor que él (Jn.15:13), nos dio también ejemplo con su actitud de que no vino para complacer los oídos de la gente, sino para denunciar el pecado, y por eso fue crucificado. Los fariseos, religiosos y la sociedad en general esperaban un Mesías diferente, con el cual podrían entenderse sin problemas. Un Mesías que halagase a las personas y satisficiese sus necesidades y aspiraciones, pero que no que denunciase su condición espiritual y pusiese bajo denuncia sus vidas y obras. Que el pueblo se fuese detrás de él y pudiese liberarse de las cadenas del sistema que lo tenían sujeto, era más de lo que podían soportar y por eso conspiraron para matarle (Jn. 12:19). Pero de su sacrificio vino el consuelo y la liberación para muchos. Israel, como denuncia Jeremías 8:8-15, había tenido sobre si aquel tipo de falsos líderes y maestros que presumían de su sabiduría y de tener un discurso de acuerdo con la Palabra de Dios, pero era falso, porque en lugar de denunciar la maldad y la corrupción con su mensaje y con su ejemplo, se dedicaron a practicar la mentira, diciéndole a la gente lo que querían oír. Quisieron curar el daño de la sociedad con lisonjas. Les prometían que las cosas iban bien y que irían mejor, y fueron al desastre. Y aun viendo venir el desastre no se avergonzaron de sus actuaciones. También hoy hay voces pretendidamente cristianas que ponen el énfasis de sus discursos en la palabra amor, pero es mentira, porque el amor que predican es la complacencia con el mal. Sus esfuerzos no son para curar y corregir sino para que el enfermo se agrave cada día más y su estado sea cada vez más difícil y complicado de solucionar. Para que sigan enganchados a las cadenas del error y de la explotación en la que viven.Pero el mensaje del evangelio, que trae el amor de Dios a las personas perdidas, y lo sabemos bien los que hemos servido durante años en prisiones, es aquel que se aproxima con cariño a los pecadores, no para decirles que están sanos, sino para hacerles ver que están enfermos y que necesitan ayuda, pero que hay una esperanza en el horizonte. Es un amor que trae una ayuda incomparable al pecador porque el evangelio es potencia de Dios para salvación y, operando con el poder del Espíritu Santo, rompe todo tipo de ataduras, y lo conduce a la verdadera libertad. La libertad con que el Hijo nos hizo libres. En la prisión donde yo he trabajado, había personas cuyas conductas eran absolutamente reprobables: violadores, homicidas, terroristas, traficantes de drogas, proxenetas, atracadores, etc. El mensaje del amor de Dios no consistía en hacernos simpáticos a base de reírles las gracias, minimizar la maldad de sus actos, ó justificarlos. El mensaje es que Dios en su amor, y en su misericordia está siendo paciente porque no quiere que ninguno se pierda, y que todos procedan al arrepentimiento. Que Dios quiere salvar sus almas y transformar sus vidas y sus mentes. Pero que Dios no ofrece la salvación, ni Cristo murió, para que las personas sigan viviendo en la vida vieja de los tiempos de su ignorancia, sino para las buenas obras que ha preparado para que andemos por ellas. Su deseo es que nos conduzcamos en este mundo sobria y piadosamente haciendo Su voluntad y repudiando aquello que le es abominable y que ya conocemos por su Palabra revelada. Para que anhelemos y busquemos la santidad, “sin la cual ninguno verá al Señor” (Heb. 12:14). No, para que sigamos con la mente carnal, sirviendo a los instintos de la carne, sino con la renovación de nuestra forma de pensar para conocer la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom. 12:2). Basados en la lectura de 1ª corintios que hemos leído, podremos decir que los homosexuales no heredarán el reino de los cielos, pero tampoco los heterosexuales lo heredaran sino se arrepienten de sus pecados y acuden a Cristo. La conducta homosexual no es el condicionante que divide a los hombres entre salvos y perdidos. Tampoco es el pecado imperdonable. Lo que divide a los hombres entre salvos y perdidos es el nuevo nacimiento. Los que no han nacido de nuevo no pueden ni ver, ni entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3,5). La sangre de la cruz es eficaz para perdonar todos los pecados por más groseros y degenerados que fuesen (Is. 1:16-20). Y Dios no vino para buscar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Luc. 5:32). Vino a buscar a personas que convictas de su pecado y del juicio que su culpa merece, incapaces de relacionarse en su condición natural con un Dios santo, del que son enemigos de ánimo en malas obras, anhelan reconciliarse, y vienen a Cristo en busca de salvación, encontrándose con su Redentor, su Maestro, su Guía, su Abogado, su Auxilio en las pruebas y tribulaciones. Y a partir de ese momento, de arrepentimiento, de cambio de mente, pueden conseguir por medio del don de Dios, el Espíritu Santo, romper los lazos de la esclavitud del pecado que les aprisionan, para servir y agradar a Dios en todo. Como escribe Pablo a los efesios (5:3-11 ), de aquellos deseos del viejo hombre como fornicación, y toda inmoralidad, ó avaricia, ni siquiera se nombre entre vosotros, como corresponde a santos. Porque ningún fornicario, o impuro, ó avaro ó idólatra (ya hemos dicho lo que abarca el término de la idolatría), tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Y hace una advertencia para que nadie deje seducir su mente por falsos maestros, aquellos que les dicen lo que quieren oír para que sigan en sus pecados: (6) Que nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia, por tanto no seáis partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz: andad como hijos de luz… Y no participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, antes corregidlas.Los cristianos deben buscar a todos los perdidos, también a los homosexuales, como a los adúlteros, a los fornicarios, y todo tipo de personas, pero de la misma manera deben apartarse de aquellos que “llamándose cristianos”, ó pretendiendo ser cristianos viven ó dan apoyo a la inmoralidad (1Cor. 5:9-11). No pueden estar en comunión alguna con personas ó instituciones cuyo mensaje es dar cobertura a lo que las Sagradas Escrituras denuncian y condenan. (2Ped. 2:10-19) Y principalmente de aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y que desprecian la potestad, atrevidos, contumaces, que no temen hablar mal de las potestades superiores…. Estos, diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas, que naturalmente están hechas para presa y destrucción, perecerán en su perdición, recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia poder gozar de los deleites de cada día. Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores; teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; seducen a las personas inconstantes; teniendo el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición, que han dejado el camino recto, y se han extraviado… Estos son fuentes sin agua, y nubes traídas por el torbellino de viento, para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre. Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, seducen con las concupiscencias de la carne en disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que conversan en error; prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Estos son aquellos de los que habla Isaías en 5:20: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”
Creo que debe saberse que hay homosexuales que han tenido algunos papeles relevantes dentro de organizaciones cristianas. Es decir, que se introdujeron y alcanzaron puestos de responsabilidad clave en algunas de las posturas que afectaban a la consideración del problema homosexual. Puede que entraran solapadamente, pero también es cierto que una vez dentro fueron protegidos por la desidia de otros, de modo que pudieron llevar a cabo sus planes sin estorbo.Así, por ejemplo, sucedió en el equipo de redacción de la traducción de la King James N IV, llevada a cabo a finales de los 60 y principios de los 70 por la Sociedad Bíblica Internacional. El resultado fue hacer una traducción más favorable a sus posiciones. La Srta. Virginia Mollenkott, poco tiempo después muy conocida como activista del movimiento de lesbianas, y pro-abortista, trabajó como revisora de la edición, en calidad de consultora de estilo en lengua inglesa, es decir sobre como expresar mejor en inglés lo que los traductores iban aportando. Mas adelante podremos algunos de los ejemplos de lo que esas “mejores” expresiones afectaron a la versión en este asunto concreto. Mientras formó parte del equipo de la SBI, el responsable, el Sr. Edwin Palmer, tuvo conocimiento de que era lesbiana, pero lo ocultó todo el tiempo. A principios de los 80 fue nombrada miembro del Comité del Consejo Nacional de Iglesias, que produjo un lenguaje en el que se dirigían a Dios en términos femeninos. Ha escrito y participado en numerosas conferencias en las que ha hecho declaraciones de su lesbianismo, afirmando “Dios me hizo así”. Su libro más famoso es Is The Homosexual My Neighbor?(1978) A pesar de todo esto ha sido patrocinada por el Consejo Mundial de Iglesias para diversas conferencias. Es una de las “teólogas” que ha contribuido a la causa del activismo homosexual entre las iglesias evangélicas.Pero también el presidente del comité de traducción era otro homosexual. El Dr. Marten H. Woudstra, profesor del Seminario Calvinista, fue contratado como presidente del Comité de Traducción del Antiguo Testamento. Después de este trabajo también fue miembro fundador de una sociedad operativa para la “amistad gay cristiano-evangélica”. Sorprendentemente algo que facilitó “el fichaje” por la SBI fue que el Sr. Woudstra era considerado como muy conservador entre los profesores del seminario en el que trabajaba. Pero también en este caso sus colegas estaban convencidos no solo de su conducta homosexual, sino de que también hacía viajes de presunta diversión sexual a Nueva York, ciudad donde la comunidad gay es bastante numerosa y cuenta con mucho ambiente homosexual. Cuando la Christian Reformed Church y el Calvin Seminary encargaron un informe sobre la homosexualidad, ¿a quién creen que encargaron el trabajo? Exactamente, se lo encomendaron al Dr. Woudstra, que era algo así como poner a un zorro para cuidar del gallinero. En su informe sostuvo muchos de los argumentos favorables a la homosexualidad que aquí hemos tratado, y su informe tuvo gran relevancia en las posiciones de la denominación. Mientras tanto, todos los líderes de su denominación que sabían ó sospechaban de su posición homosexual interesada, lo ocultaron.Las ideas que salieron de aquella traducción no quedaron simplemente en la NIV KJ, sino que algunas de ellas, las podemos encontrar también en las lamentables notas de la edición de estudio de la Reina Valera 1995, desafortunada versión que en España y en los países hispanos están promocionando desde hace unos años las Sociedades Bíblicas. Aunque en honor a la verdad, son tan deficientes sus notas que en ellas se puede leer una cosa y la contraria. Por ejemplo en el caso de Sodoma y Gomorra viene una nota que dice así: El pecado de Sodoma y Gomorra se identifica “habitualmente” con la practica de la homosexualidad (cf. Jud. 7). Sin embargo (Las comillas son añadidas por el autor de este estudio. Pero debe notarse que no dice, “pero además…”, sino que intenta cambiar totalmente la consideración del lector basándose en la cita de los profetas), los profetas lo asocian con toda clase de desórdenes de carácter social. En Is. 1:10-17; 3:9, ese pecado es la injusticia; en Jer. 23:14, el adulterio, la mentira y la incitación al mal; en Ez. 16:49, el orgullo, la vida fácil y la despreocupación por los pobres. Véase Gr. 19.5.n El autor de la nota mezcla cosas de las que Dios culpa a su pueblo, llamándolo Sodoma, con otras que ya hemos considerado, pero la idea que pretende dejar la nota es que el problema no era la homosexualidad. Sin embargo otra nota en el 19:5, dice: Conozcamos, es decir, tengamos relación sexual con ellos. La pretensión de los habitantes de Sodoma incluye dos delitos: la perversión sexual y la violación de la ley de la hospitalidad. Acerca del primero de estos pecados, cf. Lv. 18:22; 20:13; Dt. 23:17-18; Rom. 1:26-27. Cuando uno sigue el apunto y va a la cita de Deuteronomio encuentra una nota que dice que se trata de “la unión sexual que se llevaba a cabo en los templos”. (¿Querrá decir que lo que pretendían los sodomitas era asegurar las cosechas con una unión sexual ritual?) Bueno pues una nota con sabor semejante es la de Mollenkott, ITHMN, pagina 57 ". . . la historia de Sodoma parece ser enfocada sobre dos pecados específicos: (1) la violación y (2) falta de hospitalidad hacia los extranjeros. ¿Ven como desapareció la homosexualidad?En el claro texto de Lev. 18:22 y 20:13 que hemos tratado en el capítulo anterior, y en el que se calificaba como abominación, los traductores de la NIV KJ, lo calificaron con la palabra “detestable”, que aunque técnicamente significa lo mismo, pero en el lenguaje popular habitual es un término mucho menos contundente, porque la palabra detestar es muy usada en el lenguaje cotidiano y se emplea para cualquier cosa que simplemente nos disgusta ó no nos agrada. Este tipo de cambios es el trabajo del estilista del idioma. En Deut. 23:17, la palabra sodomita, de la que hemos hablado, se traduce por “prostituto sagrado”. La RV 95 se apunta a la misma tesis como se ve en la nota que han puesto sobre este versículo. En 1Rey. 14:24, 15:12, 22:46 y 23:7, la NIV KJ traduce en lugar de sodomitas, por “prostitutos sagrados” ó consagrados, siguiendo la misma pauta. En la RV95, una nota nos dirige a Deut. 23:17, en cuya nota dice lo mismo. El problema no se trata de que en algunas ocasiones la homosexualidad estuviese en conexión con la prostitución sagrada, sino que la reducen exclusivamente a este contexto, con lo cual queda excluida la prostitución homosexual y la homosexualidad en si misma en las facetas personales y sociales ajenas al hecho religioso. ¿Acaso esa practica homosexual no existía fuera del contexto de una ceremonia religiosa, con ó sin dinero? ¿Por qué se prohibiría en el Deuteronomio si resulta que esa condición no se producía? La ley se establece para que los actos se tipifiquen, no para inventar actos que no existen.Solamente y ya para terminar este asunto, quiero que vean como se las gasta la RV95 en otra de sus notas. Se trata de la que se refiere a Rom. 1:25. Después de decir que deshonraron entre si sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad (gr. alētheia) de Dios por la mentira (gr. pseudos), honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador. La nota dice: Otra posible traducción: En lugar de seguir al Dios verdadero han seguido a dioses falsos. Lo cual sería como mucho una exégesis, nunca una traducción, pero vaya exégesis que reduce el contenido de todo el texto a una aplicación para los que siguen a dioses falsos. Por cosas como estas los cristianos y las iglesias cristianas en general tienen que estar siempre atentas, porque hay bocas que es necesario tapar como Pablo escribía a Tito (1:10,11) refiriéndose a rebeldes, habladores de vanidades y engañadores, que están trastornando familias enteras, enseñando, por ganancias deshonestas, cosas que no deben. Y no es este el lugar para hablar de lo que están haciendo las Sociedades Bíblicas desde hace ya muchos años, pero yo aconsejo a todos que averigüen. Averigüen y verán lo que están haciendo descaradamente a cuenta de la fe y al servicio de cualquier causa menos que de la verdad del evangelio, sin importarles recurrir a fabricar versiones a la medida de los potenciales compradores. Aunque algo de su negocio ya no debe ir muy bien, porque ahora en España, al menos, están recurriendo al empleo de vendedores promotores para visitar cuanto local religioso este abierto, normalmente los domingos, ya se trate de verdaderas iglesias ó de centros sectarios, con el propósito de vender sus artículos de la misma forma que cualquier editorial profana.Aquellos que creen a las miríadas de falsos profetas cristianos que les declaran que la homosexualidad es algo natural, lícito y que pueden vivir con la misma plenitud y conciencia que los cristianos heterosexuales, llegan a asumir que su conducta no es pecaminosa y por lo tanto no pueden, como todos aquellos que se creen sanos, ir al Médico Divino en búsqueda de su sanidad espiritual, psíquica y corporal. Pero como en la vida real, la ignorancia de la ley no exime de la obligación de su cumplimiento, ni tampoco de las penas del incumplimiento. Por esa razón, aquellas las iglesias que quieren seguir la Palabra de Dios y contienden por el evangelio, deben hacer oír sus voces denunciando que hay malas personas, falsos maestros y profetas, que se dicen cristianos pero que extienden un falso sucedáneo de cristianismo. Pablo no dudaba en advertir a Timoteo con palabras como estas (2Tim. 3:1-17): Quiero que sepas que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes á los padres, ingratos, sin santidad, sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y á éstos evita. Porque de éstos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias; que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron á Moisés, así también estos resisten á la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe. Mas no prevalecerán; porque su insensatez será manifiesta á todos, como también lo fue la de aquéllos…. los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra. Como leemos en Gal. 5:24: Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias (ó lujurias). Los que viven en ellas no son de Cristo. Aquellos corintios de los que hemos hablado fueron limpios de sus pecados anteriores, fueron santificados, apartados de ellos en su nueva vida y justificados, hechos justos delante de Dios en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de Dios. Dios quiere, puede y transforma a las personas, las salva, y las usa para su gloria. En la Biblia tenemos muchos ejemplos de conductas tremendas y actos horribles cometidos por personas que fueron perdonadas, transformadas y usadas para la gloria y el propósito de Dios. Personas que confiaron en el amor de Dios y permitieron que Él transformase sus vidas.Dios no obra con perfectos sino con pecadores, y todos somos pecadores. No es más pecador el homosexual que otros, ni más difícil para Dios hacer de él una nueva criatura en Cristo, acompañarle en su nueva vida, sostenerle en la debilidad, perdonarle en la caída y restaurarle. Hay muchos homosexuales que dejaron de prestar oído y ser utilizados como carne de cañón por los activistas del movimiento gay-lesbiana, y escucharon la voz de Cristo que les llamaba, pudiendo ser libertados por el poder de Dios, a través de la ayuda de otros cristianos que pusieron a su servicio los dones que Dios puso en su Iglesia para ayudar a personas con esta problemática. Pero todos ellos tuvieron que reconocer su pecado y la necesidad de un Salvador, y cuando lo encontraron decidieron seguirle con todo lo que ello implica. Y ahora viven confiando en que Aquel que empezó en ellos la buena obra la continuará hasta el día de Jesucristo. Y entendieron también que “ninguno de nosotros vive para sí” (Rom. 14:7). ¿Acaso alguien puede pensar que la actitud de Jesús hacia la mujer adúltera sería la misma, si ella le dijese: “Mi cuerpo es mío y con el hago lo que quiero”?. Las iglesias cristianas tienen que volver a predicar y vivir también los valores morales de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. En las Escrituras se ensalzan los valores de la virginidad denominando como fornicación, y por lo tanto abominación, las relaciones sexuales fuera del marco de matrimonio. También los sumos sacerdotes de Israel debían buscar a una esposa que fuese virgen, y el texto levítico les impedía específicamente unirse a mujeres viudas, divorciadas, corrompidas ó disolutas y las prostitutas (Lev. 21:13-14). Debían reflejaban la imagen de la unión de Cristo con la Iglesia (Ef. 5:27, que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha). También Pablo deseaba igualmente que los cristianos que formaban las iglesias locales, como en Corinto, viviesen en santidad (2Cor. 11:2 “para presentaros como una virgen pura a Cristo”). Los sacerdotes del antiguo pacto también debían estar santificados para dar un ejemplo al pueblo, que reflejase la santidad de Dios, y a la vez vivir en un ambiente de estabilidad interno en el propio hogar, evitando que experiencias anteriores trajesen al seno del hogar practicas, conductas y conflictos sexuales ó emocionales que afectasen al futuro hogar y a sus descendientes. Las Escrituras proponen un modelo de fidelidad conyugal, que no solo agrada al Creador, sino que proporciona mayor felicidad a sus criaturas. Un modelo que produce mayor estabilidad emocional, reducen los traumas, y evitan dañar a los hijos. Aproximarse a ese modelo y vivirlo en la fe del Hijo de Dios es el camino más idóneo que puede vivirse en esta tierra, a pesar de habitar en un entorno hostil. La Biblia también ensalza la procreación de hijos como un estado feliz. La paternidad y maternidad, por supuesto responsable que se ocupa de los suyos y los educa en los caminos del Señor, desarrollan al ser humano hasta limites que no hay nada que pueda asemejarse, en cuanto a ternura, entrega, responsabilidad, vigilancia, enseñanza, aprendizaje, etc. Por el contrario la sociedad hedonista, consumista, que se opone a los planes de Dios, enseña que los hijos son una fuente de problemas y de gastos; que la vida sin hijos permite mayor libertad y satisfacer los deseos de consumo y bienestar que pide el cuerpo. Así tenemos también una sociedad actual que es “anti-niños” en la práctica, y se manifiesta en que muchas parejas no procrean por puro egoísmo a pesar de que la sociedad nunca ofreció más ayudas y soporte a los padres para criar y educar a sus hijos, que en la actualidad.Se debe volver también a la consideración del divorcio expresada por Jesús, con la pauta excepcional que él enseñó. Jesús declaró que una unión posterior con una pareja diferente cuando la ruptura no fuese por ese superior motivo de la infidelidad sexual es causa de que los divorciados que se vuelven a casar incurran en el pecado de “adulterio”. Esta enseñanza de Jesús muestra hasta que punto lo que hacemos con el cuerpo representa una ofensa y trasgresión a los principios establecidos por Dios.
Es necesario retomar el mensaje que ha sido mutilado y privado de contenidos esenciales. Se necesita hablar tanto del amor de Dios, como de la ira de Dios. Volver a enseñar de la salvación sin ocultar la condenación. Jesús lo hizo así. Los apóstoles también. Y ese es el ejemplo a seguir. Con todo, es posible que los cristianos que queremos esto, como Lot, no tengamos la capacidad para cambiar el rumbo del mundo, y es posible que no consigamos el propósito de hacer volver a los que nos rodean hacia la verdad y los caminos de Dios, pero si conseguimos, también como Lot, que el mundo no nos cambie a nosotros y nos convierta a sus caminos, podremos ser salvos y salvar al menos a nuestras familias de las consecuencias nefastas a las que conduce este caminar. Por el contrario considerar en nuestras mentes que estas enseñanzas y normas son cuestiones del pasado que nada tienen que ver con nuestros tiempos, solo conducirá a empeorar la ya de por si mala situación actual del mundo, de las iglesias cristianas y de los intereses del evangelio en general, y nosotros y nuestras familias padeceremos las consecuencias. Burke dijo una frase que ha pasado a la historia por su sabiduría: “el triunfo de la maldad debe mucho al silencio de los buenos”. ¿Has meditado en tu responsabilidad personal en esta cuestión?



Fuente: vidanuevaparaelmundo.org.mx