Volver a la categoria Familia Ver todas las categorias

Cuando muchos viven en la misma casa pero cada uno está en sus cosas, no se comunican entre sí, siempre hay peleas, problemas, circunstancias difíciles, nadie quiere compartir con el otro, eso es una familia destruida. O tal vez, sus miembros están fuera, los hijos o los esposos se van de la casa, y las mujeres no quieren saber nada más con ellos. ¿Cómo unirla? Veremos qué dice Dios.
Filipenses 3:12
Características de una familia destruida: 1-Siempre se lucha por el control.Viven peleándose, tienen el concepto de que alguien debe ganar y otro perder. La comunicación se rompió porque hay ganadores y perdedores y, en tal caso, todos ganan o todos pierden.La frase: “¡Ah! Yo hago la mía”, debe ser desterrada porque atenta contra la unidad, que es necesaria para desatar la unción familiar que Dios derrama.Cuando Jesús dijo: Tú y tu casa serán salvos, hablaba de unión. Cuando algo le pasa a un integrante de la familia, no sólo le pasa a él sino a todos. Si es bendecido, esa bendición caerá, sí o sí, repartida en los demás miembros. El conflicto de: “unos ganan, otros pierden” tiene que ver con el tema del control . Hemos recibido la orden de Dios en nuestro espíritu de:” Fructificar y sojuzgar la tierra ”, pero esa orden es para la tierra y no para otro ser humano.Como no soltamos ese espíritu de dominio sobre las cosas, lo hacemos sobre la gente, queriendo ganar siempre y lo practicamos con nuestra familia que son los que están más cerca. Por eso, las mujeres queremos dominar a los maridos, a los hijos, o el marido quiere dominar a la mujer, a los hijos; o esos hombres que no cambian su carácter y creen que, por que ellos trabajaron todo el día, deben llegar a la casa y los demás ser sus esclavos, que lo tienen que servir, pegan un grito y todos tienen que obedecer. O esas mujeres que están todo el día quejándose, con espíritu de víctimas y controlan todo. Si uno tiene mal carácter y quiere controlarte es porque no tiene expectativas en cuanto a conquistar otro territorio afuera.(Si ves a tu marido con mal carácter decile: “Querido salí a la calle y conquistá algo nuevo”.)Cuando un hombre se queda sin trabajo o se jubila, lo único que quiere es mandar, te indica cómo hacer las cosas que hace cuarenta y cinco años que venís haciendo. Como ya no tiene territorio por conquistar afuera quiere dominarte.Enseñá a tus hijos, a tu esposo y, por sobre todas las cosas, a vos misma, que afuera hay muchas cosas por lograr, ya sea a nivel intelectual, espiritual u objetivos familiares. Debemos tener objetivos como familia. Conquistemos territorio afuera, de lo contrario, nos terminaremos matando entre todos. El no conquistar genera frustración, especialmente en las mujeres que están todo el día en sus casas, pretendiendo dominar a toda su familia, quedándose enquistadas en lo pasado, y entonces los hijos no quieren volver a su casa hasta que su madre este durmiendo. Tenemos el espíritu para dominar la tierra, debemos conquistar las puertas que están abiertas. 2- Se perdió el respeto.Por más que pasen muchos años conviviendo, nunca debe perderse el respeto .A la primera falta de respeto permitida, se abrió la puerta para que otras se sucedan. Cuando una mujer permite que un hombre la golpee y le dice: “Está bien te perdono, qué le vamos a hacer”, abrió la puerta para que los golpes sigan. El respeto es fundamental en una familia. Debemos aprender a ser respetados y a respetar, de lo contrario la familia se destruirá.Falta de respeto es:-Invadir la vida del otro;-Creer que debemos decir todo lo, bien o mal, que el otro hace;-Criticar todo el día los gustos, deseos y anhelos de los demás.
Cuando tu hijo te dice: “¡Mamá, mirá lo que te pusiste!” No te está respetando.Cuando le decís a tus hijos: “Te parece dónde vas, lo que hiciste y hacés, la música que escuchás.” No lo respetas. -Respetalo y dejalo . Si piensa eso, así es él. Tal vez con el tiempo cambie porque crecen y van cambiando. Quitá todo temor. No trates de evitar que le ocurra “lo que te pasó a vos”, porque no le va a pasar lo mismo. Vos no sos como tu mamá, “que te arruinó la vida.”-No lo descalifiques .-No invadas la vida de nadie. No te metas en la vida de nadie. A las madres nos encanta chusmear lo que tienen nuestros hijos. (El otro día una mujer me decía que cuando los hijos se van al trabajo ella entra a sus cuartos y les revisa todo) ¡No! ¡Eso es invadir! -Debo validar los sentimientos del otro.No quieras imponer lo que vos sentís. Validar la emoción o el sentimiento es decir: “Te entiendo hijo, veremos cómo hacer para distraernos de esta situación”.Si en cambio le decís: “No podés sentir eso”, le cerraste la puerta al diálogo.Por ese motivo hay conflictos en los hogares donde el marido no habla, los hijos no hablan, porque no respetaron sus sentimientos. Por ejemplo decís: “Estoy triste”, y te responden: “No podés estar triste por esa pavada. Con todos los problemas que hay en el mundo y vos, ¿te sentís así?” ¡Y sí! Es lo que él/ella está sintiendo. Decile: “Te entiendo”, y vas a hacerle bien. Validar las emociones del otro es un ejercicio fundamental. 3- Tengo la familia que creo que merezco.En todos los ámbitos atraemos lo que creemos merecer y no lo que deseamos. Muchas mujeres se preguntan por qué, en algunas áreas de su vida andan tan bien y en otras, siempre, tienen problemas. Y la respuesta es, porque en esa área atraen lo que creen merecer y no lo que quieren. Ejemplos:1-Estudiaste peluquería y lo único que haces es cortarle el cabello, cada tanto, a tu marido e hijos. Es evidente que estas dando un mensaje: “No soy buena peluquera”, sino tendrías tu negocio.2-Trabajas en un lugar donde te tratan muy mal y, si te seguís quedando, es evidente que no te consideras digna de que te traten bien o, de lo contrario, saldrías de allí “a pesar de…”3-Podrías comprarte mejor calidad de ropa pero no lo haces. El mensaje es: “No me merezco vestirme mejor, no soy una mujer de calidad para vestir ropa de buena calidad.”Si no sos feliz con vos misma atraes “lo que te merecés”, hombres infelices. Porque, no es lo que querés, sino lo que crees que mereces . S i tu familia está destruida es porque, en el fondo, crees que mereces vivir con una familia en estado de caos y destrucción.Preguntate: “¿La familia que tengo hoy, así como está, es lo que quiero?”Y n o cambiaremos de familia, trabajaremos para transformarla en lo que queremos y no, en lo que creemos merecer.Tal vez tus padres se divorciaron o vivieron peleando toda la vida o con graves problemas económicos, y repetís ese modelo porque crees que lo mereces pero no es lo que querés. ¡Buscá! ¿Qué querés? ¿Qué tipo de familia te gustaría? ¿Qué ámbito familiar querrías encontrar al llegar del trabajo? ¿Qué emoción querés encontrar cuando llegas a tu casa?Por ejemplo, llegas a tu casa después de una reunión en la iglesia y encontrás a tu familia enojada, peleando, no hay un poco de paz y seguís manteniendo todo porque decís: “Esto es lo que me tocó, lo merezco.” ¡No! ¡Buscá lo que querés! ¡Luchá por más!Tenés que creer en Dios y en vos. ¿Qué crees que te mereces? ¿Cómo querés estar vestida? ¿Qué trabajo y sueldo crees que te corresponde? ¿Qué marido querés lograr? ¿Qué clase de iglesia querés alcanzar? Repetí : Yo creo esto, y lucharé por lo que quiero. Pablo dijo en Filipenses: “ Sigo adelante para asir.” Si Jesús te alcanzó es para darte bendición, seguí adelante y capturala toda. Tenés la capacidad para prosperar porque Dios quiere hacerlo. Poné expectativa positiva a tu familia que tiene que salir de la destrucción, porque hay una unción que solamente se suelta cuando la familia está unida, en armonía y paz. Tal vez, todavía, no lo hayas experimentado pero ese poder se soltará en todos con los que vivas. Trabajá por lo que querés tener en la vida. No declares palabras negativas: “Esta familia se destruirá”, “Esto se va al tacho”, “Mis hijos terminarán drogándose”, “Van a terminar presos”, “Mi pareja va a terminar mal”, “Voy a enloquecer”. Ponele un “10” a tu familia y expectativa positiva. Para eso: -Debes tener objetivos claros.-Ser constante . El hombre y la mujer de doble ánimo siempre serán inconstantes en todo lo que hagan.Cuando sabemos que Dios nos guía somos constantes. Isaías 30:21 Tus oídos, oirán a tus espaldas palabras que digan: “Este es el camino, andad por él”.Podes estar mareada, no saber para dónde tomar pero, cuando valides a tu familia, el diálogo se abrirá y le pondrás expectativa positiva.Si decís: “Me merezco algo mejor”, entonces el Espíritu Santo te guiará para que las cosas vayan bien.Y si no querés que mejore, no escucharás al Espíritu Santo, sólo porque no querés.Si no querés sanarte, por más que vayas al médico, no te vas a sanar. -Tener disposición .Lo que crees que merece tu vida es mucho más grande que lo que tenés.El Espíritu te guiará: “Hace esto con tus hijos o con tu pareja”, “Orá de esta manera.”Motivalos a conquistar afuera. Que todas las broncas de afuera no las pongan adentro de la casa y vos asumís las responsabilidades “aguantando” que te digan de todo, insulten, griten, desprecien. -Tomar autoridad del afuera.Cuando estamos mal no tomamos autoridad del afuera. Dios hizo un mapa para cada vida, para que no te sientas perdida en ningún área. Debés tener expectativas altas sobre vos y tu familia y tomar todo lo que quieras.“ Sus pensamientos son más altos que los nuestros”, Dios espera cosas grandes y está comprometido en que avances.Dios no es deudor de nadie , dice la Biblia, y Mi casa y yo seremos salvos. Si yo soy salvo y mi casa todavía no, quiere decir que hay una deuda, pero como Dios no es deudor de nadie , entonces ¡ya está! Prometió que seríamos salvos y debo celebrarlo porque ya está hecho.Hay algo que pasará en tu casa para que se suelte la unción que aún no se soltó. Cuando la familia se junte, comience a dialogar, se ponga de acuerdo en conquistar afuera, algo se abrirá, los problemas se irán y se soltará un poder familiar, una unción única, que debés experimentar. ¡No bajes los brazos! La promesa ya está cumplida, ya está hecho. Dios tiene la unción reservada porque vos querés más. -Poné expectativa.Pensá en un objetivo familiar, de conquista para toda la familia.Por ejemplo:“Vamos a juntar plata todos para irnos de vacaciones a un lugar”, o “Vamos a estudiar todos un idioma”, o “Vamos a terminar todos las carreras que tenemos pendientes”, o “Vamos a servir al Señor tantas horas por día”, o “Vamos a buscar todos otro trabajo para tener más sueldo y poder comprarnos nuestra casa”. Un objetivo familiar. Y cuando todos se pongan de acuerdo descenderá un poder especial y, lo que por tiempo costó un montón porque peleaste sola, traerá la unción porque validaste sus opiniones y pusiste expectativa en tu familia. Y no pongas excusas de que “No van a querer”o “No lo van a hacer”. Declará:“Sí, lo vamos a lograr, estoy determinada en el nombre de Jesús, a que mi familia dé gloria a Dios.” Debemos aprender a perdonarnos y a pedir perdón.¡Empecemos! -Validando a los demás,-El poder del toque,-Un abrazo,-Un reconocimiento. Un solo acuerdo que logres en tu familia, aunque sea pequeño, soltará el poder de la unción familiar que jamás se da sin acuerdo. Un solo acuerdo hace que el diálogo se abra y el poder de Dios caiga.
Por Alejandra Stamateas

Fuente: vidanuevaparaelmundo.org.mx