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Matrimonio con una misión

De acuerdo con la Palabra de Dios, fuimos unidos para hacer una diferencia. Estamos casados para una misión. Dios ha plantado profundamente dentro de cada pareja cristiana un hambre muy especial: es más que hambre de compañerismo o para crear una nueva vida, es hacer juntos algo significativo. Pensábamos que íbamos a una linda y tranquila conferencia para líderes laicos de la iglesia. Viajaríamos unas pocas horas hasta Illinois, nos sentaríamos a escuchar algunos sermones y participaríamos en talleres, cantaríamos algunas canciones, y regresaríamos a casa. Poco nos imaginábamos que un concepto presentado en aquella conferencia cambiaría nuestro matrimonio para siempre.No gastamos el dinero de la misma manera nunca más. No hacemos decisiones de la misma manera. Unas pequeñas ideas nos levantaron, nos dieron vuelta y nos pusieron cabeza abajo.Antes de la conferencia, éramos una linda pareja cristiana. Sabíamos que Dios nos había puesto juntos. Íbamos a la iglesia juntos. Orábamos juntos con frecuencia. Pero también sentíamos que nos faltaba algo de propósito. Habíamos caído en las rutinas diarias no muy diferentes a las de nuestros vecinos no cristianos: ir al trabajo, llevar a los niños a la escuela, mirar videos. Seguro, ayudábamos en la iglesia, pero ¿estábamos haciendo alguna diferencia en nuestro mundo?El conferencista nos delimitó cuando dijo: "La mayoría de los creyentes desean ser felices. Les gustaría también tener amigos y dinero suficiente, y si Dios está contento con ellos, eso también es grandioso".No vimos nada malo con eso. Pero luego dijo: "El problema con estas sutiles visiones de la vida no expresadas que la mayoría de los creyentes tiene, es que son mentiras destructivas. Jesús dijo claramente que si buscas tu propia felicidad, nunca la encontrarás. Tan pronto como te pongas como metas la felicidad y la seguridad, las haces imposibles de obtener".¡Ay! ¿Podría ser que nosotros asistentes a la iglesia y lectores de la Biblia, sin darnos cuenta, hubiéramos vivido la mayor parte de nuestra vida para nosotros mismos? Aquella noche tuvimos una de las más honestas conversaciones de nuestro matrimonio."No merezco ser cristiano", le dije a Karen. "Puede que aparente ser cristiano por fuera, pero en mis metas fundamentales no soy diferente de otros. Pienso que mi meta mayor ha sido mudarme a una casa más grande". "Sé exactamente cómo te sientes", dijo Karen, mirándome directamente. "Mi visión de la vida ha sido tener hijos y vivir en una casa grande en el campo".Nos asombramos, asustamos y entusiasmamos al mismo tiempo. Sentimos que una horrible pared que hacía mucho tiempo estaba en nuestros corazones había sido expuesta. Pero ahora estaba cayendo.
Comenzando la búsquedaSi Dios nos puso juntos tuvo una razón para hacerlo. Así que, decidimos comenzar a edificar nuestra nueva visión de la vida: para eso compusimos una declaración breve, clara, de quiénes éramos y por qué Dios nos había puesto juntos.Karen y yo fuimos a la Biblia y buscamos en el Génesis los propósitos que Dios designó para el matrimonio. El matrimonio fue creado para dar compañerismo a las personas: "No es bueno para el hombre que esté solo" (Génesis 2:18). Fue creado como un lugar donde tener y criar hijos (1:28). La mayoría de las personas de cualquier religión o los de ninguna orientación religiosa, estarían de acuerdo con estas dos metas.Pero llegamos a ver que Génesis le asigna un tercer significado al matrimonio: servicio unido y satisfactorio. Dios le dice a Adán y a Eva: "Señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra" (Génesis1:28) y los ubica en el Jardín del Edén "para que lo labrara y lo guardase" (2:15). Es como si Dios hubiera dicho: "Ocúpense de esto los dos. Es un trabajo grande, y se necesitan el uno al otro". "Cultiven, planten, vuélvanlo a llenar, sean creativos juntos".Parece que Dios da tres propósitos al matrimonio: compañerismo, hijos (si esa es su voluntad) y contribución. De acuerdo con la Palabra de Dios, fuimos unidos para hacer una diferencia. Estamos casados para cumplir una misión.
Poniéndolo a pruebaCon lo que decía Génesis y nuestros deseos de ser guiados, comenzamos a escribir una visión para nuestro matrimonio. La llamamos "misión del matrimonio". Pronto descubrimos que lo que habíamos escrito guiaba nuestras decisiones. Por ejemplo, los dos deseábamos hacer algo en la iglesia, pero ¿qué? Nuestra pequeña iglesia siempre tenía tres o cuatro puestos que estaban llorando por ser cubiertos. En el pasado, algunas veces nos habíamos hecho cargo de muchas cosas. Esta vez, sin embargo, la nueva misión en el matrimonio hizo que nuestra decisión fuera fácil. Decidimos dirigir un grupo pequeño: yo iba a enseñar; Karen iba a hablar con los miembros del grupo y orar por ellos. Esto concordaba con lo que sentíamos que Dios deseaba que nosotros hiciéramos. 
Un tiempo para dar un vuelcoUnos años después, decidimos revisar la misión de nuestro matrimonio. Queríamos poner más énfasis en nuestro llamamiento conjunto, no solamente los individuales.Finalmente, fuimos sacudidos por lo que dijo Frederick Buechner, que la vocación es "donde su más profunda alegría se encuentra con la necesidad más grande del mundo". Nuestra declaración de misión no especificaba cuál de las necesidades profundas del mundo nosotros queríamos aliviar. Así que, escribimos esto:1. Ayudar a los matrimonios.2. Ayudar a los líderes de las iglesias.3. Ayudar a los pobres.Esta breve misión matrimonial no dice todas las cosas sobre nosotros (por ejemplo, que a Karen y a mí nos gusta ayudar a las nuevas iglesias que comienzan). Pero nos guía, por ejemplo, para dar. Eso hace que dar sea más fácil, y con un dar enfocado podemos hacer un impacto mayor. Parejas a propósitoCasi todo se beneficia cuando tiene una declaración clara de su misión. ¿Por qué no puede ser así con su matrimonio? Dios no quiere que nos dejemos llevar o andemos a la deriva, sino con un propósito. Mucho tiempo antes de que los textos de negocios alabaran el poder de una misión corporativa, la Biblia lo ilustró con parejas que lo vivían .Considere el caso de Aquila y Priscila en Hechos 18. Aparentemente, tenían una visión clara de la vida: enseñar juntos y abrir su hogar a los líderes cristianos. Durante el día, continuaban su negocio de fabricación de carpas. Pero cuando el apóstol Pablo necesitaba un lugar donde estar –durante un año y medio– ellos lo tuvieron. Cuando un joven maestro dotado, llamado Apolos, necesitó más instrucción en doctrina profunda, ellos lo invitaron a su hogar y le ayudaron con su teología. Lo que Dios ha diseñado para ustedPara un proyecto escrito, le pedimos a dieciséis parejas cristianas que respondieran: "¿Ustedes creen que Dios los unió?" Los dieciséis nos dijeron, "Sí. Lo creemos".Entonces preguntamos: "¿Para qué piensan que lo hizo?" Hubo largas pausas.Algunas parejas cristianas enfocaban sobre la crianza de los hijos. Los niños son un don exquisito e inapreciable de parte de Dios, y criarlos es uno de los propósitos fundamentales de Dios para el matrimonio.Pero, ¿qué pasa si una pareja no puede tenerlos? Aun si una pareja no tiene niños o adopta, el período de crianza de la vida se termina. Nuestro matrimonio durará más que los años en que el nido está lleno.Algunas parejas comparten la meta de ir hacia adelante – tener éxito en las carreras, salir de las deudas, finalmente obtener esa casa de los sueños. Esos sueños compartidos pueden sin duda, mantener junta a una pareja, pero una vez que lo lograron –o no lo lograron– ¿qué les queda?Creemos que cada matrimonio cristiano se beneficia de una misión, una que funcione en todas las situaciones, no importa cuán rico o pobre sea usted o si tiene diez hijos o ninguno. ¿Usted y su esposa comparten la misión que es distintivamente cristiana, una que aparta a su matrimonio y lo constituye en un don para los demás? ¿Ustedes pueden conocer y disfrutar lo que Carl y Martha Nelson describen: "Probablemente no hay un nivel humano más alto en el compartir que aquel entre un hombre y una mujer, unidos en amor y matrimonio, trabajando en algo que les ha sido entregado por las manos de Dios"? 
Cuando sus llamamientos no coincidenDadas las características únicas de cada individuo, intentar definir una misión matrimonial puede llevar a algunas dificultades. Aquí hay dos preguntas que las parejas se hacen con mayor frecuencia mientras van atravesando el proceso.¿Qué sucede cuando sus dones y llamamiento son bastante diferentes del de su esposo/a? ¿Debe tratar de mezclarlos o simplemente sostener cada uno los ministerios separados?Cada matrimonio necesita un balance entre "lo de él", " lo de ella" o "lo de los dos". Mientras una misión matrimonial enfatiza "lo de ellos", es bueno incluir elementos "de él" y "de ella" que en forma conjunta reconocen y sostienen.Y no se olvide que cuando sostiene a su esposa en el ministerio –orando por ella, por ejemplo, o mirando a los niños mientras ella sale– usted transforma un ministerio individual en otro conjunto.
¿Qué sucede cuando su esposa no apoya su ministerio?Es doloroso. Muchas mujeres nos preguntan: "¿Cómo puedo hacer para que mi esposo vea mi visión y comparta mi entusiasmo y trabaje junto conmigo?" Cada situación es diferente, pero aquí hay algunos principios que han servido de ayuda.1. No asuma que el menor nivel de interés de su cónyuge es porque él/ella es espiritualmente inmaduro. Cuando a usted le gusta dar dinero a los pobres y a su esposa no, es fácil pensar: "Desearía que simplemente confiara en Dios y no fuera tan egoísta". Aún así, con frecuencia Dios no le ha otorgado a su cónyuge tanta pasión por dar (u orar, etc.) como le ha dado a usted.A una esposa le encanta invitar gente, pero a su esposo no. "Sabía mirar eso como una falla moral en él", dice, "pero con el tiempo comencé a darme cuenta de que él necesita quietud y orden. Eso es normal".Su nueva actitud de aceptación ha motivado a su esposo a encontrarla a mitad de camino. Él dice: "Ahora cuando ella desea invitar a cuatro parejas para el almuerzo, antes de matar la idea, le sugiero: ‘¿y si son dos en vez de cuatro?’"2. Pregúntele a su cónyuge si desearía unirse a usted. Porque conocemos tan bien a nuestros cónyuges, pensamos que sabemos cuándo posiblemente no están interesados.Podemos dejar caer algunas pistas "obvias", pero increíblemente con frecuencia no se lo preguntamos en forma directa.3. Deje que su cónyuge escuche sobre la necesidad o la idea de boca de alguien más – no solamente de usted. ¿Alguna vez pensó: "Mi esposo pareciera que no me escucha cuando le digo algo, pero si otra persona dice exactamente lo mismo él piensa que es una idea grandiosa"? Este curioso fenómeno puede funcionar para usted. El esposo de una señora no estaba interesado en enseñar en la Escuela Dominical junto con ella. Entonces, una noche cuando ella iba a la reunión de maestros decidió acompañarla para ver lo que estaba haciendo. ¡Resultó! "Descubrí que realmente se necesitan dos personas para manejar una clase de niños pequeños. Eso me motivó a ayudar", dijo él.4. Descubra formas en que su cónyuge puede contribuir. Cuando Karen y yo trabajamos con un grupo juvenil, Karen no quería tratar con "locuras" o con temas especiales. No le gustaba estar delante de un grupo de chicos de dieciséis años y hablar de la presión de los pares, ni se regocijaba en tener que manejar una camioneta llena de adolescentes.Pero hay cosas que ella sí disfrutaba. Cuando encontramos aquellas cosas, todo fue mejor para los dos. Por ejemplo, a Karen le gustaban las reuniones de "junta juvenil". Este pequeño grupo incluía a los más maduros, y Karen planeaba cada reunión y le tomaba minutos. Los chicos llegaban a conocerla, y cuando tenían problemas habitualmente iban a ella, y no a mí. Con bastante frecuencia, tarde por la noche, el teléfono sonaba y Karen ayudaba a una jovencita a navegar la adolescencia con su fe intacta.
Por Kevin y Karen Miller

Fuente: vidanuevaparaelmundo.org.mx