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Hace poco leí que hacía falta revisar la definición de la familia a la luz de los cambios culturales. El escritor decía que se debía considerar a la familia como “un círculo de amor” en el cual estarían incluidas todas las personas que se sintieran profundamente atraídas entre sí. Me parece que esto no es correcto, pero no acabo de darme cuenta del porqué. ¿Cómo ve usted esto? Estoy familiarizado con el esfuerzo por redefinir la familia. Lo motivan los activistas homosexuales y otros que ven esta institución como una barrera a la reestructuración social que ellos tienen la esperanza de realizar. ¿Cuál es la definición tradicional de la familia? Es un grupo de personas emparentadas entre sí por matrimonio, nacimiento o adopción; ni más ni menos que eso. La familia fue instituida y aprobada por Dios en el principio, cuando creó un hombre y una mujer, los unió y les mandó “fructificad y multiplicaos”. Así comenzamos, y así debemos permanecer. En cambio, si el término familia se refiere a cualquier grupo de personas que se aman mutuamente, entonces deja de tener significado. En ese caso, cinco hombres homosexuales pueden formar una “familia” hasta que uno de ellos sienta que no lo aman, y entonces quedarán cuatro. Bajo una definición así, un hombre y seis mujeres podrían ser considerados legalmente como familia, lo cual vuelve a introducir el debate sobre la poligamia. Nosotros creíamos haber resuelto esa cuestión en el siglo pasado. También les sería posible a los padres a quienes les disgusta un adolescente rebelde, decidir sacarlo del “círculo de amor”, privándolo así de toda identificación legal con la familia. Con una definición tan imperfecta, las esposas no tendrían una protección legal mayor que las conocidas de las que se enamoraran los hombres. Terminaríamos en una estructura social inestable, repleta de potencial para el desastre. Por eso, hay una buena razón para defender la estrecha definición legal de la familia, tal como ha sido entendida durante siglos. Al fin y al cabo, la familia tal como la he caracterizado, no es simplemente humana en su origen. Es una maravillosa creación de Dios. Y Él no ha incluido las relaciones sociales informales, aun las más llenas de amor, dentro de esos lazos de parentesco. Tampoco debemos hacerlo nosotros.
Artículo adaptado del libro “Respuestas Confiables”. Copyright © 1999. Publicado por Editorial Unilit. Todos los derechos son reservados. Todos los derechos internacionales son asegurados.
Por el doctor James Dobson

Fuente: vidanuevaparaelmundo.org.mx